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domingo, 30 de noviembre de 2008

"Mi" voz

Desde que tengo uso de razón la música ha adornado mi vida. Creo haber escuchado todos los tipos de lo que yo considero Música (hay por ahí algunas cosas que me niego a denominar así). Muchas veces me he emocionado por los recuerdos o vivencias que algunas notas han traído a mí, pero pocas, muy pocas, he llorado de pura emoción sólo por la música, por la belleza, por la magia que encierra en sí misma, sin tener que traerme recuerdos propios. Una de esas ocasiones fue escuchando una saeta en voz de Rocío Jurado. La otra, en un concierto de Whitney Houston en el que interpretaba un tema con su madre, Cissy Houston.


Con lo mitómana que he sido, Whitney fue durante años mi diosa, mi heroína, mi todo. Yo quería no ser como ella, sino ser ella, tener esa boca preciosa de dientes perfectos, esos ojos radiantes, ese cuerpazo moreno... pero sobre todo esa voz, esa increible voz con la que son premiados algunos y que tantos otros envidiamos.


Han pasado los años, muchos, muchos años en realidad y esa voz me sigue pareciendo la más exquisita que he escuchado nunca. Será cuestión de gustos, pero para mí tiene un algo que nadie ha conseguido ni imitar ni superar. Claro que ahora yo ya no quiero ser Whitney, si acaso quisiera convertirme en la Whitney de antes de Bobby, pero no en la que es ahora. Y es que, no sé yo si con estos dos pasó como con el huevo y la gallina, ni quién lío a quién. Más bien me inclino a pensar que nadie lío a nadie y que se fueron a juntar el hambre y las ganas de comer, ya que estamos en plan refranero. Lo cierto es que ambas carreras se fueron al traste, ambos terminaron como están, que da penita verlos. Y lo peor es que su hija está en medio, que a saber cómo tendrá los nervios la criaturita.

De todos modos, quiero seguir conservando aquellas imágenes de antes y no recrearme como hacen algunos en esas otras que nunca deberían haber sucedido. Quiero quedarme en aquella voz, que vibra con la misma intensidad en mi cerebro y desear, muy fuerte, que la paz que me transmite su gospel le sea devuelta y vuelva a brillar como no debió dejar de hacerlo nunca.
Aquí compartiendo protagonismo con otra de las enormes, Aretha Franklin.