El día se prometía alegre, divertido, tan ameno como todos los 30 de abril
que he pasado aquí: la gente vestida de color naranja, los holandeses haciendo gala de la tremenda imaginación que atesoran, los vecinos intentando vender esas "porcalladas" que todos vamos atesorando en casa y para las que nunca conseguimos reunir el valor suficiente para tirarlos a la basura de una buena vez. Madrugamos para no encontrarnos con el mogollón de siempre. A pesar de eso, eran ya muchos los puestos que estaban preparados para la fiesta que vendría después y pudimos disfrutar viendo personajes como la mujer de la foto. El cielo vestía sus mejores galas y el sol, que tanto he echado de menos últimamente, lucía con todas sus ganas. Perfecto. Nada podía salir mal. Fuimos recorriendo las diferentes calles y encontrando aquí y allá personajes dignos de foto (aunque, ya sabeis, nunca me atreva a fotografiar todo lo que quiero), trastos viejos se mezclaban con "aparatos de última
generación" de marca nisu (ni su madre conoce la procedencia), los niños reían mientras los mayores disfrutaban todavía más que ellos viendo la ilusión que ponían en la venta de sus viejos juguetes, de las galletas que prepararon con mamá... Lo cierto es que pasamos unas horas muy agradables. Incluso nos hicimos unas buenas risas cuando asistimos (atónitos) al rescate de una muñeca que algún desalmado había lanzado a un canal. Suponemos que el rescate, más que por la muñeca en sí sería para evitar que algún padre desquiciado tomase nota del acto... que con estas cosas nunca se sabe.
A la vuelta decidimos parar en una pastelería y comprarnos una tarta de fresa que nos encanta. Venía, cómo no, con sus banderitas correspondientes, y es que el Día de la Reina es fiesta nacional, y más que un tributo a la soberana es un día de hermanamiento, de convivencia, de fiesta, en la que todos lucimos nuestra mejor sonrisa. Disfrutamos un rato más del sol en la terraza, con las plantas que el Costillo ha cuidado en mi ausencia más hermosas que nunca (al final el de los "dedos verdes" va a ser él), del café y de un buen pedazo de tarta. Y encontes el Costillo dijo que iba a ver qué actividades habían preparado en esta ocasión.
Cada año, en estas fechas, la familia real prácticamente al completo, va a algún pueblo o ciudad y allí se preparan diversas actividades y juegos en las que participan todos sus miembros, en compañía de los ciudadanos. Este año el lugar era Apeldoorn y todo estaba saliendo fenomenal: buen tiempo, muchísima gente y un buen puñado de ganas de disfrutar de la jornada. Todo perfecto hasta que un tarado arrolló con su coche a veintitrés pe
rsonas. Cuatro de ellas, lamentablemente, han muerto. Hay varios heridos graves, otros leves y algunos que ya han sido dados de alta. Terrible. No está del todo claro qué es lo que buscaba este "personaje", si era atentar contra la familia real o simplemente montar un buen pollo. Yo hay cosas que no entiendo. Puedes ser monárquico o republicano, de hecho quien esto suscribe se inclina claramente hacia la segunda opción, pero de ahí a "reivindicar" cambios de forma violenta hay un trecho. Han dicho que es un hombre de 38 años, que recientemente se ha quedado sin trabajo y, como consecuencia, ha visto rescindirse el alquiler de su vivienda. Si cada persona a la que le pasa esto se dedica a ir matando por ahí, que dior nos pille confesados!

Me parte el alma pensar que cada vez hay más gentuza dispuesta a estropear las ilusiones de los demás y se dedican a hacer daño porque sí, porque ellos lo valen. Un día de convivencia terminó como el rosario de la aurora y no se sabe si se repetirán estas actividades en los próximos años. Este individuo ha muerto esta noche. Por mí, él y los que piensan que la violencia es la única vía, pueden pudrirse en el infierno!