miércoles, 8 de octubre de 2008

Jueves, 11 septiembre 2008: DÍA 3, hacia Serengeti.

Habrá quien piense que levantarse a las seis de la mañana cuando uno está de vacaciones no son vacaciones. Confieso que lo pensaba hasta que conocí al Costillo y su manera de “vacacionear”. En Tanzania el tiempo corre de otra manera y a pesar del Hakuna Matata y lo de relajarse y ser feliz, los madrugones no te los quita ni dios. Claro está que una cosa es madrugar para trabajar y otra para hacer las cosas con las que uno ha soñado tanto tiempo.

Después de las muchas emociones que nos regaló el Manyara y habiendo cenado como faraones mientras escuchábamos música en vivo y mucho hablar en español (impresionante la cantidad de españoles que nos cruzamos en Tanzania), dormimos como niños y despertamos sin problemas, nos duchamos, terminamos de preparar (otra vez) las maletas y nos fuimos a desayunar, ya sabeis, estilo dioses: panes diferentes, tortillita francesa rellena de todo, croissans (aunque son bastante diferentes a los que se comen por aquí), ensaladas de frutas, bacon, salchichillas y un largo etcétera regado por un delicioso y suave café y zumo natural de las más diversas frutas hicieron nuestras delicias. Hay mil opciones y una más, tantas que a pesar de que somos un par de glotones en ningún lodge fuimos capaz de probar un poquito de cada cosa. A las 8.00 habíamos quedado con Amir para ir hacia el Serengeti, para lo que me dio la sensación de haber atravesado media Tanzania, Ngrongoro incluido. Por el camino, un poco más de lo mismo: queríamos verlo todo, fotografiarlo todo, empaparnos de cada detalle, de cada sonrisa…


El color de la tierra se hacía cada vez más rojo, más intenso, más polvoriento también. Todo lo que hay a los lados del camino está cubierto de una tremenda capa de polvo. En Kataru, donde la tierra es rojísima, nos encontramos con muchísimas casitas y gente que parecía salir de todas partes, y escolares hacia el colegio y mercado, un gran mercado al que también acuden los masais para comprar y vender… son mercados multicolor llenos a rebosar de no sé muy bien qué mercaderías, hay muchísima gente, cientos de niños, mogollón de burros (qué simpáticos y pequeñines son... no sé porqué les hacemos tantos feos). Atravesando zonas totalmente desiertas y otras pobladas hasta el límite llegamos hasta la Reserva Nacional de Ngorongoro. Hicimos un alto en el camino para que Amir pudiese comprar los pases y nosotros aprovechar y fumar un cigarro. Hago un inciso para decir que aunque fumamos no tiramos ni una sola colilla al suelo, aunque otros fumadores no fueron tan cívicos, todo hay que decirlo. Allí nos encontramos con un grupo enorme de españoles. Amir nos explicó que hay una agencia que trabaja exclusivamente con españoles. Peazo camión el que les llevaba, oiga. No sé si el mismo u otro nos lo cruzamos en más ocasiones. También tuvimos ocasión de echarle un vistazo a la tremenda jungla que nos esperaba.



Al entrar en la reserva, una vez más tuvimos el honor de ser recibidos por cientos de babuinos, estos más trabajadores y menos miedicas que los anteriores: unas mamás alimentaban a sus crías, otros se entretenían despiojándose (el Costillo dijo que seguro yo venía del mono, pues ponía la misma pose cuando me encontraba una espinilla… sin comentarios). Vimos imágenes tan tiernas como una mamá cuidando a su bebito mientras el papá le hacía carantoñas a ella. Eso o que yo tengo una imaginación desbordada y/o estoy falta de cariño. Vete a saber. Otras en las que el papá se dedicaba a enseñarles a sus hijitos cómo mostrar la masculinidad sin el más mínimo reparo y algunas en las que nos demostraron que ellos sí son capaces de dormir en cualquier sitio, de cualquier manera.





























En medio de aquel paisaje lleno de vida, de mil especies de árboles diferentes, de humedad, de niebla, nos encontramos con el cráter, bueno, Amir dijo que allí estaba el cráter (y una placa así lo señaba)… para nosotros fue omo mirar a la Nada de frente. Estaba el suelo donde pisábamos y después nada, absolutamente nada, una niebla espesísima cubría todo. No hicimos fotos de eso (al cráter volveríamos en los días siguientes) porque era como fotografiar humo.
Seguimos avanzando, escuchando las cosas que Amir nos contaba, comentando entre nosotros la belleza del paisaje, hasta que nos vimos obligados a detener el vehículo. Un grandioso elefante decidió que él tenía preferencia (esto lo intuyó Amir, más listo que el hambre). Así que primero se puso a dar unas vueltecitas y cuando lo consideró oportuno, se puso a cruzar la pista, dejándonos con la boca abierta (nota para incrédulos: la “quinta” pata, ni es una sombra ni un montaje fotográfico…).

















Más allá pudimos observar un grupo de cebras, alguna jirafa despistada, y todavía un poquito más allá otro de masais. Esto era una cosa que me ponía un poco loca, porque estabas en el medio de la nada y de repente aparecía un masai, allí sentado, sin hacer nada (aparentemente), sin animales a los que cuidar. Simplemente estaba allí. A veces eran grupos, y bueno, eso digamos que es más comprensible, pero a mí me dejaba muerta ver a uno solo perdido en medio del infinito, claro que el infinito es lo que se encuentran ellos nada más levantarse y salir de casa. También tuvimos ocasión de observar lo rarísimas que son sus vacas, bueno, o a lo mejor las raras son las nuestras, pero yo nunca había visto vacas así, que parecen una mestizas camello-vaca.



























Los rebaños son enormes y aunque a veces va con ellos más de un pastor, lo más normal es que vaya uno solo. Y a mí me da por pensar que qué aburrido, que cuántas cosas se te vendrán a la cabeza estando solo todo el día, y que yo terminará majara perdida (peor de lo que ya estoy, sí). Con unos de esos pastores nos estuvimos haciendo fotos, uno de ellos era un crío que nos miraba con cara tan alucinada como la que le debíamos estar poniendo nosotros a él. Me quedé con ganas (muchas) de fotografiar más personas, más rostros, más gestos… idea con la que había salido de casa: dejaría para el Costillo las “bestias” y yo me quedaría con el lado humano del viaje. Pero simplemente no pude. Me dio por pensar, ya desde el primer día, que a mí no me gustaría que la peña me hiciese fotos sin consentimiento. Así que, salvo algunas que hice desde lejos en las que apenas se aprecian los rostros, el resto de fotos en las que veais personas están hechas con su consentimiento (qué mal me iría si tuviese que ganarme la vida de paparazzi).

















Así llegamos a uno de los momentos más esperados por mí del viaje: la visita a un poblado Masai. He de decir que por más que hayas visto fotos (las últimas las tenía muy recientes gracias a que Jaac y Sara habían ido un par de meses antes que nosotros), te quedas bobo mirándoles, observando sus orejas perforadas, sus “joyas”, sus ropas, sus sandalias de neumático, la tremenda estatura que tienen algunos de ellos, y las bellísimas caras que tienen los niños. Adultos también había alguno guapo, pero eran los menos, o quizás es que su belleza es diferente a los cánones que me tengo marcados.


Nos recibió (según él mismo dijo, que la historia nos la creimos sólo a medias) el hijo del jefe. Un honor, pensé para mí. Cuando nos contó que el jefe tenía cien hijos y veinte mujeres (creo recordar) ya pensé que el honor no era tanto, pues si esa historia era cierta, cualquiera de los que allí habían o eran hijos o nietos o algo del jefe. Muy amable en todo momento (hasta me quitó la mochila para cargársela él a la espalda y que yo hiciese la visita tranquila), resultó ser un guía experto (y acostumbrado a desempeñar ese papel). Además de un buen fotógrafo!


Cuando llegas, la mayoría de habitantes del poblado salen a recibirte. A un lado las mujeres, al otro los hombres. A mí, que estoy medio loca, no me hizo falta que me insistiesen mucho, y después de presenciar sus danzas y cánticos, en cuanto me dijeron que me uniera a ellos, me faltó tiempo para hacerlo. Así que allí me tenéis a mí, enfundada en uno de sus collares, cantando (intentándolo) como ellos, con esa pronunciación imposible, bailando como si fuera una más. El Costillo se descojonaba entero, qué cabrón, pero él ni siquiera se marcó un bailecito. Los hombres, creo, me miraban como pensando: “Ummm, con esos cántaros esta mujer tiene que ser una fábrica de hijos estupenda”. Las mujeres me observaban casi con lástima, como pensando, pobre chica, qué mal está. Se extrañaron mucho al saber que no teníamos hijos (léase de nuevo la supuesta opinión que de mi persona tenían los machos). Nos llevaron hasta una de las casas y allí nos estuvieron explicando un montón de cosas de cómo viven, de los niños, de sus costumbres nómadas… yo temblaba pensando en beber el brebaje odioso del que hablaba Jaac en su blog. Afortunadamente no tuve que pasar por esa experiencia. Con las fotos que él puso me doy por satisfecha.


















Las chozas no eran como las que habíamos visto en otros poblados. La entrada (hasta para mí que soy más bien diminuta) era difícil, y esto es así porque las hacen de forma que no puedan entrar animales salvajes mientras duermen. Es un minilaberinto en el que el Costillo casi se queda encajado! No sé qué es lo que tenían al fuego, era agua con algo, pero olía divinamente. La forma en que viven te hace pensar que con nada se puede ser feliz, o intentarlo (que yo en la felicidad absoluta nunca he creído), apenas unas piedras para hacer dentro el fuego, una especie de cacerolas que habrán vivido mil batallas y unos camastros constituyen todo su mobiliario. Allí duermen las mujeres. Los hombres se supone que andan de pastoreo o vete a saber dónde. Nos contó nuestro guía particular que los colores de sus ropas varían según posiciones, digamos, sociales. Desde el cazador de leones (esto sería antigüamente, pues ahora lo tienen prohibido) hasta el imberbe, hay para todos.




Luego llega la inevitable visita a “la escuela”, y aquí, nuevamente, tengo que darle la razón a Jaac. Aunque yo, a pesar de todo, ni aprendo ni aprenderé nunca. Nos contaba el amigo Jaac que él pensaba que era una forma más de sacar un dinerillo, pero que realmente allí ni iban a la escuela ni farrapos de gaitas. Bueno, Jaac lo contó con más sutileza, pero la idea era esa. Lamentablemente tengo que darle la razón. Creo que todo es una especie de circo para que el turista “trague” y suelte (otro más) donativo. Pagas por entrar, pagas en la escuela, pagas por lo que compras (y compras sí o sí)… Como soy más cabezona que una mula, habíamos comprado bolsas de bolígrafos para llevar y allí les dejamos muchísimos. Se me partió el alma, después de la emoción, al no recordar haber visto cuaderno alguno ni otro objeto en el que escribir. Eso sí, los nenes te reciben llenos de alegría y te cantan el abecedario que da gloria. Así que, al menos eso, lo tendrán bien aprendido.



Y, cómo no, llega el momento más esperado por ellos (aunque si hago honor a la verdad, lo cierto es que nos dedicaron bastante tiempo), que no es otro que llevarte a la zona donde tienen expuestas las cosas que hacen para vender: collares, pulseras, colgantes, palicos de mando, otros con los que se defienden de las fieras… mil y una cosas. Después de regatear lo justo como para que todos quedásemos contentos, nos fuimos de allí, dejando el sitio listo para ser visitado por los siguientes… que ya estaban a la entrada del poblado. No hay tiempo para aburrirse!





(Nota: aunque hay vídeo de mi danza, ni muerta lo colgaría ni aquí ni en ningún otro sitio. Dejad que me guarde algo para mí).

Continuamos camino con la inestimable compañía de impalas, avestruces, pájaros secretarios y un montón de animales más y llegamos hasta un lugar en el normalmente se hacen picnics, aprovechamos para echar el cigarrín y disfrutar de la inmensa cantidad de pájaros que nos rodean mientras Amir soluciona el tema del papeleo para entrar en el Serengeti, en cuyos confines nos adentramos para llegar al lodge. Antes de llegar a nuestro destino (el Serengeti Serena Lodge) todavía tendríamos la suerte de cruzarnos con un guepardo solitario (posiblemente buscando comida), alguna jirafa que otra, los preciosísimos dick dicks, más monos, jabalíes, topis… El plan es registrarnos, comer algo y prepararnos para la siguiente aventura.

Impalas
dick dick
topi

Jabalí, o pumba para los amigos.

Guepardo

Pájaro secretario
avestruz
Continuará...
Día uno, aquí.
Día dos, aquí y aquí.

20 comentarios:

forgiven princess dijo...

Wiiii tengo puenteeeeeeeeeeee :3!!

Qué monos los niños :D

Y qué bien te lo pasaste, maldita x3!

Besos!

P.D: ¿Tas ya mejor? Di que sí ^^

conxa dijo...

Bira, no te puedes imaginar como estoy,después de leerte y ver las fotos!!!
Solo me falta llorar!!!

Necesito ir.

Con esto creo que está todo dicho eh??

me encanta el rojo de la tierra.

Anónimo dijo...

Como te pasas tia!!!! Como tienes valor de colgar tus relatos vacaionales y mas de Africa!!!! Tu madre dirá que tienes buen corazón, pero eres maaalaaaaaa maliiiiiisssssiiiiiimmmmmmaaaaaa!
Que lo sepas!!!!!!!


Esta bien, es purita envidia! Lo admito...Yo lo único que sigo viendo son ancianitos ingleses.
Pero todo llegará.....

Besos guapa

Yolanda SOL

Stultifer dijo...

Eso es un viaje. Lo demás es falso.

JAAC dijo...

Lo de la niebla me ha recordado el día que nosotros fuimos a visitar el cráter. Amaneció con una niebla tremenda y pensábamos que no íbamos a ver nada, lo bueno del cráter es que justo debajo del nivel del suelo no hay nada que moleste la visión.

Hacer fotos a la gente siempre es complicado. No creas que el hecho de que sean pobres o vivan en chozas de mierda de vaca hace que sea más difícil, hacer fotos en Japón a la gente es igual de complicado, es meterse en su intimidad. Hay que ser capaz de hacerlo.

El poblado masai es impresionante, ¿verdad? A nosotros nos dijeron que cada aldea era de una única familia y que cuando los hijos se hacían mayores y se casaban se iban construyendo más cabañas mientras que cuando las hijas se casaban se iban al poblado del marido.

Lo de la cerveza de plátano no era en el poblado masai, fue en un pueblo normal, en Mto Wa Mbo, con sus casas y demás. De hecho lo de la escuela es igual, estaba en ese pueblo, en nuestro masai boma no había nada más que chozas y el cercado de las vacas y aves. La escuela que vimos nosotros estaba ocupada por chicos estudiando, de hecho clases de inglés. Nuestra visita al pueblo nos llevó a pasar al lado de la ventana de la clase, no entramos estaban estudiando. Era fiesta por la zona pero había clases de refuerzo de matemáticas, inglés y alguna otra cosa a la que podían ir si querían. La imagen que se veía de una sala completamente vacía era una iglesia que no tenía ni bancos.

A nosotros no nos hicieron el baile, jo! :-p

anselmo dijo...

Jaac es un hombres sabio y ha viajado mucho...
no veas, menudos viajes
PD: que guay..y que envidia lo del mono XDDD..sin pudor jajajaja

Di dijo...

Hala qué alucinante ir a ver el poblado Masai! me he quedado Muertaaaaaaaa! Qué fea era la vaca tienes toda la razón! Espero que tengas menos picores. Y sigue con tus crónicas de viaje que cada día me gustan más! Saludos!

Thiago dijo...

Dios, cari, esto es como una lección de antropologia, sociologia, biologia, etec... todo junto, es que me encanta... solo oir lo del Sanguineti y eso del Ngorongoro que me suena tanto de los reportajes y eso...

Lo de los masai me da pena que sea tan turistico la cosa, no? pobres, ero son tan monos y tan esbeltos.

Lo gracioso es que me dejas sin argumentos de comentar, pq ya te autocoemntas tu, iba a decir lo de tu foto bailando y ya lo aclaras, iba a decir lo del elefante y ya lo aclaras tu tb. jajaj ya no se que preguntarte, jajaa

Un placer, cari. bezos

yeray dijo...

Vaya, bira, has estado en mi continente y no has venido a mi casa a tomar, ni si quiera, un cafelito!!

Muy mal!

Bira, guapa, en la vida hay muchas cosas que no nos gusta, como por ejemplo, la pobreza, y la única herramienta, aunque nos parezca aburrida y sirve para cambiar las cosas es la política.

Yo te animo a que te atrevas a cambiar lo que no te gusta, a que opines, porque juntos sumamos más!!!

Ánimate!

Oliver dijo...

Que viaje más guay!!!!
Me gustaría viajar a algún sitio así. Harto estoy de lugares urbanos y cool.
Mi próximo viaje..... al serengeti!!!!
Me voy a mi agencia de viajes a ver cuánto me sale. Habrá vuelo directo desde tenerife??????
Saludetes

geminisdespechada dijo...

qué barbaridad.. oye, no puedes publicar tu viaje en algún otro sitio? que te paguen o algo? porque es una pasada...

te diré que yo no me levanto a las seis de la mañana ni loca, y en vacaciones menos, que españoles hay siempre a montones en todos los sitios, es curioso con la crisis y eso, en japón se encontraron también un camión lleno unos amigos míos.. y que lo mejor... la quinta pata del elefante, jajajaja

Laura dijo...

Qué viaje tan maravilloso! Me han encantado las fotos del poblado.
Besos.

JAAC dijo...

Anselmo, me abrumas, quitando lo de "hombre", ni sabio, ni he viajado mucho. Anda que no me quedan cosas que ver. :-)

BIRA dijo...

PRINCESS, disfruta del puente!! No me puedo quejar, jeje, lo cierto es que me lo pasé de p.m., mil veces mejor de lo que esperaba (ya sabes, mis miedos y tal). Sí, tesoro, estoy mejor. Muaka!!

CONXA, no llores, mujer. Todo se andará, dicen que con paciencia y una caña todo se apaña, plantéatelo y mira, cuando vayas, con todo lo que contó Jaac y con las cosillas que voy dejando, casi no te hará falta buscar más información :P
El color de la tierra es una de las cosas que más me gusta de África. Vale que se te mete el polvo por todas partes, pero da una sensación increible. Besotes.

SOL, tesoro, qué va a decir mi Madre?? Si yo ya digo siempre que soy una perraca!! Pero claro, eso no lo iba a poner en el perfil y que se me llenase el blog de guarrindongos, no? :P
Y no creas, que yo ancianitos, especialmente americanos, vi un montón! Besotes, cielo.

STULTI, lo bueno si breve…

BIRA dijo...

JAAC, lo de la niebla sabes que hay que vivirlo, que no se puede expresar con palabras (yo no puedo). Fue una sensación como de estar en el final del mundo o algo, no sé, raro. Afortunadamente, tal y como nos dijo Amir, eso sólo sucede temprano (de ahí probablemente lo verde que está todo), pero después la visita al crácter es una pasada. Qué te voy a decir que no hayas visto?!!

Las fotos a la gente tienen su aquel en todas partes. Muchas veces por la calle o, especialmente, en los aeropuertos, me he quedado con ganas tremendas de fotografiar a la peña: unos por bellísimos, otros por diferentes, otros por la pose, otros por las pintas… pero no me atrevo. Por un lado me parece un poco una falta de respeto y por otro, que no soy muy valiente, tengo miedo a llevarme dos hostias bien plantás!

Impresionante el poblado, sí señor. Veo que me hice un cacao maravillao con tus post y mezclé cosas. Te digo que en el poblado me acordé de aquella cerveza y rezaba para no tener que probarla, jajaja. Me lié tremendamente, igual que con lo de la escuela, que sí pensaba que era también en el poblado, donde era el mejor edificio, por cierto. Ahora cuando me cuentas lo de la iglesia vacía sí que me acuerdo (hasta de la foto)!! No tengo perdón!

El baile nos lo hicieron antes de entrar al poblado. Vamos, que cuando nos bajamos del coche fue lo primero que vimos: cómo se colocaban para recibirnos y hacernos la danza. Yo ahí me lo pasé como los indios y canté y bailé y me descojoné entera. Me sentí masai por unos minutos. Luego vimos más danzas en los lodges, aunque allí muchos no son masais, pero bueno, los saltos son igual de buenos, se ve que practican bastante.

BIRA dijo...

ANSELMO, Jaac, a parte de sabio, tiene memoria de elefante. El pudor es una de esas cosas estúpidas que ha creado el Hombre.

DI, las vacas no sé si eran feas o bonitas, desde luego, sí muy diferentes. Y lo del poblado fue toda una aventura.
Apenas me quedan picores, gracias reina. Intentaré seguir con el viaje, aunque sigo más cansada que un perro. Besotes

IAGO, esto va a ser peor que ir a la Universidad, jajaja. Todas las materias en una!
Que no te de pena lo de los masais, piensa que esa es una parte importante de su economía. Hombre, supongo que tampoco estarán todo el día recibiendo turistas y ese dinerillo les viene genial. Entre pitos y flautas te dejas allí una pasta gansa, pero mira, creo que es más que merecida, pues la experiencia lo vale.

Había alguno bastante guapo, y altos casi todos. Ni un gramo de grasa (aparte de la mía, of coruse) vi por allí.

No me considero capaz de dejarte sin comentarios, con la labia que tú tienes, pero sí que es cierto que me enrollo demasiado y me pregunto y contesto yo sola. Soy lo peor!! :P

BIRA dijo...

YERAY, la política podría arreglar muchas cosas, de hecho, se supone que debería arreglarlas todas y muchas veces da la sensación de que a lo único que se dedica es a terminar de joderlas. Entre todos podríamos hacer de este mundo una maravilla (que lo era antes de nosotros), lo que sucede es que arrimamos poco el hombro, y que nunca estaremos todos a una (dejando a parte Fuenteovejuna).

OLIVER, a mí me gustaría volver! Vuelo directo desde Tenerife ya te digo que no. Es más, creo que no hay ninguno desde España, y que tendrás que hacerlo bien vía París, bien vía Amsterdam. Pero merece la pena!

GÉMINIS, nadie paga por lo que puede obtener gratis :P, pero si te enteras de algo ponme al corriente que tengo que ahorrar para el próximo safari, jajaja. De todos modos, muchas gracias por tus palabras, cielo.

Yo no soy de madrugar, y sin embargo allí me levantaba sin problemas, incluso antes de las seis. Claro que a las seis de la tarde, más o menos, ya es de noche, y como quieres aprovechar el tiempo al máximo, o lo haces así o no das para más. Ya habrá tiempo de dormir, pensé yo. Claro que no sabía lo que me esperaba a la vuelta, jajaja.

Lo de los españoles nos llamó muchísimo la atención. Casi siempre que hemos viajado nos hemos encontrado algún grupillo, o alguna pareja o algo, pero nunca tantos como en Tanzania, es que era prácticamente lo que había, eh! De lo cual yo me alegro hasta el infinito y más allá, ya era hora de que también nosotros nos lanzásemos a la aventura! Lo de la quinta pata fue cosa de Amir, que nos lo soltó medio “sonrojado” el pobre, jaja.

LAURA, gracias por pasar por aquí con el trabajo que tienes. Y gracias por lo de las fotos!

JAAC, te queda mucho por ver (como a todos), pero tampoco puedes negar que ya has pateado de lo lindo el planeta, eh! Anda, anda, no te quejes, que seguro que ya estás preparando el siguiente viaje…

JAAC dijo...

Conste que si sólo pudiera recurrir a mi memoria lo llevaría un poco peor... yo voy haciendo el diario del viaje durante el viaje, todas las noches a llenar hojas en la libreta :-)

No quería yo andar poniendo los dientes largos... pero sí, viajes (varios) organizados ya para lo que queda de año, aunque todavía quedan fines de semana libres (pocos) que se pueden seguir usando claro ;-)

Amaveli dijo...

No he leido pero las fotos están con ganas :o :o :o wooow! Luego paso y leo el post!!

Saluditos :)

sonia7386 dijo...

Las fotos de los animales son impresionantes pero sin duda las que mas me han gustado del post son las de los niños peques en el cole etc jejjeeje y las del pueblo masai tambien!!! voy a seguir leyendo