Dejando atrás la “civilización” seguimos avanzando por una carretera, por llamarla de algún modo, que resultó ser peor que los caminos de cabras, y al estar en obras en muchos sitios, era más práctico ir por los “arcenes” (por darles un nombre) que por la calzada, impracticable en muchísimos tramos. En el camino, hacemos una parada para deleitarnos con las impresionantes vistas sobre el Rift Valley, tan absortos estamos que no nos damos cuenta, hasta que es tarde, de la presencia de dos vendedores pesados como he visto pocos en mi vida. Hasta que no nos llevaron a su “tienda” no pararon. Lo cierto es que no nos interesaba comprar nada de lo que había allí pero ellos dale que te pego y vuelvo a empezar. Al final, con nuestra paciencia en el límite, hicimos un
Antes de entrar en el parque vimos una jirafa, gacelas y cebras que por sí
Nos alojaremos en el FIG TREE CAMP, que está dentro del parque, por lo que llegar hasta allí ya constituye un game drive en toda regla. Vimos
cientos, sino miles de milones de ñúes, muchísimas cebras y gacelas y una familia de elefantes. El verde del paisaje se salpica con cientos de puntitos lejanos que cuando te vas acercando resultan ser más y más y más ñúes. Impresionante. Nunca habíamos visto tanto bicho junto!. Y es que en esta época seca, los animales van buscando el agua por donde pueden y de ahí que ahora nos encontremos aquí con tantísimos ejemplares que han llegado hasta aquí tras un viaje larguísimo y que no tardarán en repetir, pero en sentido contrario. Nos encontramos también cinco o seis jirafas, una de ellas sentada en una pose de lo más sexy. Cuanto más viejas son más oscuro es su pelo. También un par de hienas durmiendo en sendos charcos. Estos animales son más bien nocturnos y por el día duermen, a poder ser en un charo, para estar más frescas. Una de ellas llevaba un gps pues hay un grupo de científicos estudiándolas. Nos sorprendió William al decirnos que es el mejor cazador, pues al ir en grupo es raro que se les escape la presa. Al final, de tanto verlas y de observar su más que curioso comportamiento, nos terminan resultando menos feas.
Llegamos al Fig Tree, adornado con cientos de flores de colores imposibles
que destacan aún más sobre la uniformidad del paisaje. Hemos de atravesar una pasarela sobre un río para llegar hasta allí. Yo voy un poco acojonada porque después de lo vivido en los lodges no sé cómo llevaré eso de dormir en una tienda (mi espalda no está para muchos trotes y con el masaje del camino voy más que servida). Nos acompañan hasta nuestra tienda y la verdad es que se me empiezan a ir los temores. Dormiremos en cama-cama, y bastante amplia por cierto. Incluso si nos enfadamos podemos dormir en camas separadas, pues hay una matrimonial y otra individual. El cuarto de baño es muy grande y algo que desde luego mucho mejor de lo que me esperaba. Esto me pasa por ser tan cazurra, porque el Costillo ya me había enseñado fotos de los lugares a los que íbamos, pero yo siempre tan tremendista, me los había imaginado mucho peores. Dejamos nuestras cosas allí (las importantes en una especie de baúl que podemos
cerrar gracias a lo prevenidos que somos y los candados que hemos tenido a bien llevarnos) y nos vamos a comer. Decidimos hacerlo en la terraza, pues la temperatura es muy agradable. Allí conocemos a Oliver, el magnífico camarero que se encargará de satisfacer nuestras necesidades mientras permanezcamos allí. La comida es buenísima y los pájaros intentan acercarse atraídos por su olor, pero un joven (y bello) masai lo impide, con palmaditas y silbidos. Y a mí me resulta, cuanto menos extraño, ver reconvertido a uno de estos nómadas-mata-leones en una especie de espantapájaros viviente. No le hice fotos, bastante tenía él con lo suyo, no os parece?
A los cafés se nos une William, con el que tratamos de arreglar las cosas
que no están bien en el programa (entre otras el tipo de habitación y régimen de estancia en Mombasa), promete encargarse de todo, aunque el Costillo, que no las tiene todas consigo, le dice que quiere ver por escrito que las cosas se han arreglado. Tras la comida nos vamos un rato a descansar a nuestra tienda, que está enfrente de un río en cuyos árboles cientos de pájaros hacen sus nidos. Con tanta actividad a nuestro alrededor lo cierto es que todavía no he echado en falta ni la tele ni el ordenador... y el móvil para llamar a los Papis, que sino, se habría quedado también en casa. Nos han avisado que tengamos mucha precaución en dejar la tienda siempre cerrada, pues hay muchos monos y, como no tienen respeto por
nada, si se encuentran la tienda abierta entrarán y revolverán todo hasta encontrar algo que les resulte atractivo. Si son unas galletas, suerte para los monos y para el inquilino. Estamos sentados en la terraza cuando vemos salir a una pareja dos tiendas más allá de la nuestra. Dejan la cremallera ligeramente abierta y antes de que pasen cinco minutos ya está dentro el primer mono!! El Costillo me lo contó y yo no podía creerlo y no lo habría creído de no haber sido porque otros cuatro monos estaban ya siguiendo al primero. Corrímos a avisar a uno de los empleados que vino y asustó a los monos. No quiero saber cómo habrían dejado las cosas de estos yanquis si no fuese por nosotros, porque estos graciosos animalillos revuelven roma con santiago hasta encontrar algo que llame su atención y, como no son muy materialistas, lo mismo les da una bolsa de patatas que una cámara de tres mil euros!
Llegamos al Fig Tree, adornado con cientos de flores de colores imposibles
A los cafés se nos une William, con el que tratamos de arreglar las cosas
Tras la aventura con los monos nos reunimos con William en la recepción y
de ñúes.
Árboles repletos de buitres que otean el horizonte esperando que algún depredador cace una pieza de la que ellos puedan también sacar tajada(nunca mejor dicho), hienas dormilonas, empachadas quizás, descansan en las charcas, pájaros de cien mil colores que parecen imposibles, y tanta vida, tanta energía a tu alrededor que te hace, por momentos, no pensar en nada más.
Regresamos a “casa” con la impresión de haber vivido momentos inolvidables. Justo al lado de recepción hay una gran terraza en la que nos sentamos para tomar algo, mientras contemplamos a los monos saltando como locos por los árboles. Vamos a la tienda, nos damos una duchita calentita, ponemos las cámaras a cargar y nos preparamos para la cena. Cuando llegamos al restaurante, Oliver nos recibe con la mejor de sus sonrisas, nos lleva hasta nuestra mesa y nos damos el gran festín. A la hora de los postres, aparece también un grupo de masais que hace las delicias de todos con su espectáculo. El día ha sido agotador pero ha merecido la pena vivirlo. Ahora queda por delante una noche que a mí se me antoja difícil. Cierto que la tienda es muy mona y no le falta detalle, pero no es tan segura (o a mí no me lo parece, desde luego) como las paredes de "verdad". Qué criaturas extrañas rondarán por ahí en plena noche? Desde luego los sonidos son de lo mas tenebroso. Mejor no dejar volar la imaginación pensando quién puede hacer esos ruidos de ultratumba... Quién será el valiente que se atreva ir al baño?? No seré yo, vive Buda! Aunque la cama era muy cómoda me pasé muchas horas pensando en las musarañas y en la posibilidad de que una serpiente o cualquier otro reptil asqueroso tuviese la poca vergüenza de entrar y hacerme la pascua. Y eso que soy de pueblo!
Continuará...
14 comentarios:
Odio y requetecontraodio que blogger haga lo que le salta del pppppppppp una vez subidas las fotos. He editado hasta el aburrimiento y no he podido dejarlo mejor. Es lo que hay. Me rindo!
Ahh, sí que eres teatrera... ¡Justo imaginar una serpiente deslizándose derechito a tu hermoso cuello! ¿Para qué tenías al Costillo?
Como verás leo la travesía con efecto retardado, pero siempre paso a verte... ¡Tus desvaríos atraen!
Ando de paso, así que soy breve porque mañana viajo a los montes verdes por trabajo. No tengo novedades en el frente, por eso no te he escrito.
Recuerda que te quiero Birilla.
Un beso, dos, muchos.
Saludos a Yeray.
Chao pescao.
¡Ojalá no se nos vaya todavía más la cabeza y sepamos conservarlo!
Besos.
MIGUEL
BIRA, lo de blogger y las fotos....
no tiene solución,ni insistas jejejeje
Interesante el día de hoy, lo que mas me gusta es que siempre comisteis bien eh??? me encanta esa idea.
¿te dió susto dormir en la tienda? Creo que jaac y Sara todo el viaje fue en tienda, no?? Supongo que será cuestión de hábito.
Y muy curioso lo de el espantapajaros viviente.
A mi hoy se me ocurre pensar que cómo somos los occidentales.. Traemos gas y petroleo desde Ruis e Iraq por oleoductos que es carísimo y no somos capaces de mandar agua a Africa...¿Te imaginas Africa tan grande y tan rica si tuviera agua para regar esas inmensas praderas? Pero claro si aqui para un trasvase entre autonomías andamos a piñas y eso que el agua es barata...
dios, cuando mas pienso en el ser humano mas amo a ....¡tus animales! jajaaj
Bezos.
Haces parecer que estás allí y escribiendo en directo. ¡Genial! Sigue así.
Bss.
vive Buda?? jeje. Yo tampoco dormiría tranquila, la verdad, la de cosas que pueden atravesar una tienda de campaña!!!
Te lo vuelvo a repetir: para cuándo el libro?
Madre mia que envidia sana tengo cada vez que leo sobre tu viaje, y es que me quedo sin palabras al ver esas pedazo de fotos y leer esas historias que nos cuentas tan vividas de cerca de cosas que vemos por la tele. Ojala algun dia pueda conocerlo porque desde luego ver a los animales en plena naturaleza y viajar a la aventura me llama un monton jejejeje Por cierto... a mi me encantan las jirafas y las fotos que tienes de ellas me vuelven loca! Un besazoo
Viajar con la imaginación es un modo de viajar. Dijo Víctor Hugo; "Pobre del que no tenga imaginación para viajar a otros mundos". Y eso nos está pasando a la mayoría, leemos tus historias, vemos las imágenes, y adelante, ¡qué la imaginación haga el resto!
Bira, tu prosa es alegre y dinámica. Consigues que se viva "en directo" tus aventuras.
Volveré a visitarte.
Ricardo - Linde5
como ha dicho alguien es verdad que parece que estes alli y lo estes contando en vivo y directo que guay todo a mi tambien me gustaria vivirlo muaksssssssssssssss
a mi tambien me pasa a veces con bloger y las fotos que no las puedo dejar mejor me cabreo y lo dejo como se queda!!! muaks
Preciosas fotos, sobre todo la jirafa (que me encanta) y los leones.
Besos
Si es que no se puede ir de tanto lujo :-) que luego cuando tienes que dormir en una tienda (de lujo también, eh?) nos da miedo ;-) Seguro que no tuvisteis ningún problema. A nosotros el guía en Serengueti nos dijo que si salíamos al baño de noche fuéramos con la linterna para ir ahuyentando a las hienas que se metían en el camping.
El paisaje al otro lado es totalmente distinto. Nosotros nos quedamos en Tanzania y sólo vimos amarillos, rojos y ocres. Había pocas plantas verdes por aquella zona.
Sí, Conxa, nosotros fuimos todo el viaje en tienda, del ejército y en saco de dormir sobre colchoneta en el suelo. Pero eso no hizo que el viaje fuera ni mejor ni peor, ¿eh? que para gustos los colores. Nosotros vamos ampliando nuestro equipo de "supervivencia" en cada viaje: primero las mochilas, luego las botas y parte de la ropa, sacos, sábanas y antimosquitos y lo último cazadoras impermeables. A ver cuándo nos hacemos con el equipo completo que en cada viaje nos gastamos un dinero extra en complementos.
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