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martes, 5 de mayo de 2009

A pico y pala

A pico y pala tendría yo que ponerme a trabajar para sacudirme esta pereza de encima. Pero no, no es de mi sempiterna compañera de quien vengo a hablaros, sino de un premio que mi querida Sonia, del Blog Y yo con estos pelos me ha concedido: el premio a pico y pala. Ahí es ná.


Dice la dulce Sonia en su blog que concede el premio (entre otros) a "Bira, del blog, nadie me quita lo bailao, porque tiene una facilidad la tía para escribir que me deja tonta... cuando por algún motivo me paso poco por el blog, y vuelvo, siempre acabo leyéndome tooodos los post que haya escrito pero es que no me gusta perderme uno!".

Quizás sea ese, precisamente, uno de los motivos por los que la quiero tanto: que es un poco como yo y no le gusta perderse nada! No sé si lo hacemos porque nos gusta lo que leemos o simplemente porque somos un par de marujas confesas. Sea como fuere, siempre es un placer la fidelidad de alguien especial. Y Sonia lo es.


El premio, eso sí, viene con "condiciones" y esta vez, para que Iago no me ponga verde, voy a cumplirlas:

1) Contar cuál ha sido el trabajo más raro que has tenido.
2) Qué cuatro cosas te llevarías a una isla desierta y porqué.
3) A qué cuatro bloggers te llevarías a la isla y, en consecuencia, por elegirlos les estás dando el premio también.

1. No he tenido trabajos especialmente raros, más bien "clientes especiales" pero por la cosa de la confidencialidad, el secreto profesional y todo eso, debo guardármelo para mí. Dejaré un pequeño apunte de un "personaje" al que tuve que defender (de lo indefendible, todo hay que decirlo) y al que mi sobrinita pequeña tenía pánico, pues sus padres le habían metido en la cabeza que era el hombre del saco. Hay que joderse. Hasta ahí puedo leer.

2. A una isla desierta me llevaría a las personas que quiero, seguro que, como son bastante más ocurrentes que yo, me solucionarían la papeleta del abastecimiento y me harían (soy vaga, lo sé) la vida infinitamente más alegre... y cómoda!

3. Del mundo blogger me llevaría a muchos, que no a todos (que no me gustan las multitudes ni las aglomeraciones) pero como tengo que quedarme SÓLO con cuatro, son estos:

1. Sin lugar a dudas, Iago estaría entre esos cuatro "elegidos para la gloria". Por qué? Pues porque seguro con él no tendríamos tiempo para el aburrimiento. Hasta cuando estuviésemos ahí medio muertos de hambre y enloquecidos por la sed, seguro que este mamarracho intelectual inventaría alguna de sus fantásticas historias y nos moriríamos, sí, pero de risa.

2. Vendría conmigo el amigo Carlos, porque pegados a él se traería a Isabel y al Pibe y como son como la santísima trinidad, que los tres son uno, no me estoy excediendo para nada (quisquillosos, que sois unos quisquillosos). Isabel nos prepararía unos guisos fantásticos y nos cuidaría como una Madre. Con mayúsculas, como a mí me gustan las Madres. El Pibe nos haría correr por toda la isla y así estaríamos en forma. Y nuestro querido Carlos nos haría pasar noches tremendamente divertidas contándonos sus aventuras a lo largo y ancho del planeta.

3. Tendría que llevarme también a Sufur porque su ternura, su sensibilidad, sus historias familiares y esas otras de científico loco me tienen enganchada. Además, siempre es bueno contar con algún intelectual "de ciencias", que estos saben hacer de todo.

4. Por último, pero no menos importante, me llevaría a Conxa, por su chispa, porque inventaría la forma para poder tomarnos esas cañitas de jueves y porque Isabel necesita un descanso, y Conxa es una Madraza como la copa de un pino.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Sábado, 20 septiembre 2008: DÍA 12. De NAKURU a AMBOSELI.


En cada uno de los lugares en los que hemos estado nos hemos sentido como reyes, y nos ha dado pena no tener más tiempo para disfrutar de esas personas y sus intalaciones unos días más, pero al salir del Maili Saba Camp esa impresión se multiplica por mil. Han sido tan encantadores que un trocito de nuestra alma se queda con ellos, deseándoles que lleguen a cumplir sus sueños, uno a uno. Tras servirnos un desayuno de dioses, con frutas, salsas hechas a base de frutas, y mil delicias más (que más que un camp parece un cinco estrellas, oiga) salen a despedirnos, como si fuésemos familia, todos a una, deseándonos buen viaje y que volvamos pronto, diciendo adiós con sus manitas. Adorables, pero hemos de continuar. Todavía faltan muchas cosas por ver, muchos lugares que visitar y quién sabe si personas tan interesantes y cariñosas por descubrir. (aquí, la página de UJIMA, que el otro día no fui capaz de encontrar, esta cabeza mía, que se encarga de enseñar a estos muchachos).


Desandando el camino andado, volvemos a pasar por algunos lugares que ya habíamos visto, como el mirador inmenso construido (ahora lo aprecio perfectamente) en un balconazo natural que me dan mareos sólo pensando que yo he estado ahí! Y que esas maderillas podrían irse al traste y ser un bonito, a la par que no deseado, joven cadáver. Lagargo lagarto. Y es que en el viaje tenemos ocasión de volver a quedarnos cuadriculados al ver cómo utilizan andamios de madera, sin importar mucho la altura a la que haya que subirse. Esto nos recuerda, aunque en otras cosas hay años luz, la impresión que nos llevamos en Hong Kong cuando vimos que para construir esos mastodónticos edificios utilizan andamios ... de bambú! Vamos, p’haberse matao. Que no me subo yo ahí ni por todo el oro de este mundo. Aquí no construyen esas alturas pero mi sensación de vértigo es parecida.

















Pasamos por lugares más poblados, pueblos de dimensiones ya considerables, en los que las casitas parecen algo más resistentes que las cabañas que hemos visto en otras zonas. Los tonos algo tristes de las casas contrastan con la ropa tendida casi ante cada hogar, poniendo una nota de color en el paisaje, que sigue siendo verde, aunque no tanto. El burro, pequeño y precioso, sigue siendo el animal más visto en estos lugares. A mí me da por recordar todos esos burritos que ya no queremos en el mundo “civilizado” y me pongo pelín nostálgica. Afortunadamente se me pasa pronto observando las caritas preciosas que tienen los que nos encontramos.


Llegamos nuevamente a Nairobi y nos plantamos en el Carnivore de nuevo. Estamos salivando desde que subimos al coche, recordando la panzada que nos pegamos allí. William nos ha dicho que todos los problemas están arreglados (al menos de los que él es consciente), pero el Costillo (que es peor que Don Erre que Erre) le dice que lo quiere por escrito y que quiere hablar con el jefe pero sí o sí. Que ya no valen disculpas, que nadie vino a recibirnos en el hotel cuando llegamos a Nairobi, que nos cambiaron un camp, que no sabemos, aunque William diga que sí, si está confirmada la suite para pasar las últimas noches, ni si tendremos cocinero privado o no. Y que hay cosas que no le están gustando nada. Le vuelve a repetir (se lo ha dicho mil veces) que en Tanzania todo fue perfecto, la organización extraordinaria y que esta compañía, de fama reconocida, nos está dando más de un dolor de cabeza. William, que ya no sabe qué hacer, vuelve a llamar a la oficina y le dice que el veremos al jefe, sí o sí.


En el Carnivore tampoco nos encontramos con el hombre este y ya empezamos a pensar que sería más fácil que nos reciba el papa de Roma que él. Pasamos de todo y nos dedicamos en cuerpo y alma a disfrutar, una vez más, de las sabrosas carnes, pero esta vez pasando de las que no nos hicieron demasiado tilín la vez anterior y poniéndonos morados de las que sí nos gustaron más. Como es de día podemos apreciar muchos más detalles y además estamos en una mesa situada en una terracita interior monísima de la muerte. Tras la comida y el café William viene a buscarnos. Sí habrá cita con el señor X. Ok, Mckey. Salimos del restaurante y en la plazoleta de aparcamiento todavía nos da tiempo a fumarnos un par de cigarros antes de que aparezca este paisano al que ya le tenemos manía, sin haberle conocido. Finalmente llega y la experiencia no debió ser muy grata para él, pues que un tipo de casi dos metros empiece a hablarte como una ametralladora no debe ser la parte más agradable de su trabajo. Dice que todo está arreglado, que lo del camp no se puede hacer de otra forma, porque hay una “guerra” entre los masais, sus vacas y los elefantes y que así es muy peligroso, que por eso el camp está cerrado. Le decimos que nuestra agencia en Holanda no tiene noticias de esos cambios y de que es algo de lo que se nos debería haber avisado, entre otras cosas, porque nosotros habíamos elegido ir allí, entre otras cosas, porque hay safari nocturno. Y ahora no podríamos hacerlo. Nos dice que es lo que hay. Del hotel de los últimos días de viaje nos dice que está todo confirmado: suite y cocinero privado, tal y como habíamos elegido y pagado. Entonces el Costillo, que ya está hasta los cojones, le salta con lo de pagar extra por el game drive en Masai Mara, sin decir nada de William. Y el hombre flipa. Y el Costillo, que es más puta que las gallinas, diciéndole que claro, no es para el guía, sino para el combustible (ja). Y el hombre: “Williammmmmm”. Y William, que estaba oreja avizor se presenta como un cerdito a la entrada del matadero. Y su jefe le dice que qué cojones significa eso de pagar extra, si todo estaba incluido. William, balbuceando como un niño pillado en falta, dice que es “acuerdo” al que ha llegado con nosotros. El Costillo le mira levantando la ceja izquierda. William aturullado, el jefe que lo pone verde, yo que digo voy a hacerme a un lado no vayan a caer hostias y me toquen todas a mí, que soy la más pequeña. Finalmente la sangre no llega al río, pero el Costillo dice que quiere hablar con el jefe supremo y que sino va a armar la marimorena. Le dicen que vale, que le veremos al llegar al que será nuestro último hotel. Por fin reanudamos el camino. William lleva la cara más larga que un oso hormiguero. No abre la boca en todo el camino. El Costillo tampoco, y yo ya no sé si tararear como hago siempre o mirar por la ventana y mantener mi boquita cerrada, que el ambiente podría cortarse con motosierra!!


Volvemos a sufrir las de Caín para poder abandonar la ciudad. El tráfico es infernal y en una carreterucha de mala muerte se aglutinan cinco carriles abarrotados de coches, furgonetas, buses... un sindiós! Por si esto fuese poco hace un calor de los mil demonios y el viaje nos resulta larguísimo, y en esas condiciones, casi insufrible. De repente, el oráculo William se digna a hablarnos y nos dice que haremos una parada para repostar combustible. Nos deja en un curio y desaparece. Miramos, negociamos, compramos y William sin aparecer. Los muchachos de la tienda nos hablado de sus equipos favoritos de fútbol. Uno es del Ajax y el otro del Atletic de Bilbao porque, palabras textuales, es el único que no tiene jugadores extranjeros, sólo españoles. Con dos cojones. Tras las compras, nos invitan a sentarnos con ellos y seguir charlando mientras nos tomamos unas cocacolas. Quieren saber todo de nuestra forma de vida y no parece disgustarles hasta que llega la pregunta de si el Costillo tiene otras mujeres. Y él contesta que no, que conmigo tiene más que de sobra. Y le quedan mirando como si fuera un extraterrestre, pensando que es tonto de remate por no tener por lo menos cuatro mujeres, como su padre (el de los chicos, no el del Costillo, eh!). El Costillo les contesta que tengo tanto carácter que cinco como yo le llevarían a la quiebra mental. Yo me hago la sueca. Hay temas que no van conmigo. Uno de los hermanos es pequeño y le regalamos un cepillo de dientes que toma en sus manos como si fuera la llave de la felicidad. Lo primero que hace cuando ve a su Mamá es mostrarle lo que le hemos regalado. William sigue sin dar muestras de vida, así que seguimos charla que te charlará. Nos cuentan que detrás de la tienda tienen el taller, que esto es una empresa familiar y todos trabajan en ella. Vemos cómo hacen las figuritas y nos quedamos bobos con el estilo que uno de ellos tiene para pintar. Hace cuadros realmente hermosos. Nos tiramos allí cosa de una hora. Cuando pensábamos que William nos había dejado tirados, apareció en plan aquí no ha pasado nada y continuamos la ruta, en el mismo tono, claro, porque no volvió a abrir la boca. Nosotros tampoco.



El paisaje es ahora muy seco, hay muchos poblados y casuchas aisladas, muchas tribus, que visten ropas muy diferentes a las de los masais. Todo el verdor ha quedado atrás y ahora el paisaje es tan seco que parece que estamos en el desierto. Llegamos a Amboseli y el desierto se manifiesta de forma cruel. La primera impresión es de vacío absoluto. No hay nada, ni una planta ni un árbol. Todo es polvo y más polvo y a veces ni siquiera podemos mirar por las ventanas... bueno, mirar sí, pero no conseguimos ver nada. Vemos algunos animales y se nos parte el alma pensando qué comerán, porque no hay nada a la vista. Llegamos al lodge cuando ya es noche cerrada. El Ol Tukai tiene un ambiente colonial total. En la recepción, una sala inmensa profusamente decorada con motivos africanos (no van a ser asiáticos) nos reciben con la misma amabilidad de siempre y un riquísimo jugo de frutas. El momento clave se acerca y yo me digo que mejor me entretengo haciendo fotos de esa cantidad de objetos que querría tener en casa, mientras el Costillo y William se sientan a parlamentar. Aquí os lo digo y podeis creerme, el Costillo de mala hostia impresiona y acojona y en esos momentos William hasta me daba un poco de pena. No le chilló ni nada de eso. No hace falta. Te clava la mirada de tal forma que es como si te estuviera taladrando y no encuentras hueco donde esconderte. Al final terminó siendo una conversación casi de padre a hijo. Le leyó la cartilla de arriba a abajo. Le dijo que iba a tolerar que nos tomase por gilipollas y le advirtió, de forma tajante, de que si seguía con esa actitud tarde o temprano tendría problemas, que si en lugar de pretender jugárnosla a nosotros, le hubiera hecho esto a un yanqui recalcitrante se habría visto envuelto en un buen lío, y que no merecía la pena perder el trabajo, menos aún la dignidad, por un puñado de euros. William decía a todo que sí, que sí, pero no respiró tranquilo hasta que el Costillo le dijo que no queríamos que nos devolviera el dinero. Podría quedárselo. Lo heho, hecho está. Ahora bien, si quería ver propina tendría que cambiar de actitud desde ya. No estábamos dispuestos a tolerar ni una mala cara. Hemos sido pacientes, hemos tenido buen rollo contigo, ahora te toca ganarte nuestro respeto. Si al final del viaje estamos contentos con tu trabajo, recibirás una buena propina, sino no verás ni un chavo. El chico se deshacía en disculpas y prometió cambiar. Eso, claro está, no estaba en nuestras manos. Nos conformábamos, y no nos parecía poco, con que no nos amargarse el resto del viaje.

Más relajados, dejamos que nos acompañasen hasta nuestra habitación, con vistas al Kilimanjaro, que tendrán que esperar para mañana porque ahora es noche cerrada y ni siquiera podemos adivinarlo. Aquí son casitas, y en cada una hay dos o tres habitaciones. Tuvimos que atravesar buena parte del jardín, observando cómo los aspersores conseguían teñir de verde el “desierto”, pero finalmente llegamos. Nos pegamos una ducha que nos dejó como nuevos, nos hicimos unas risas con la pedazo bronca que le cayó a William y nos fuimos a cenar. La comida deliciosa, pero nos sorprendimos añorando a los chicos del Maili Camp y sus detalles. Después de cenar nos dimos una vuelta por el edificio principal y fuimos hasta la tienda. Más tarde y ya en cielo de nuevo nos tomamos unos cafetones en la terraza del jardín mientras escuchábamos a las bestias. A pesar de que hay unos alambres electrificados por todo el contorno del lodge, lo cierto es que acojona un poco pensar que estás en medio de ninguna parte. Con nuestras divagaciones nos fuimos a dormir. El día había sido agotador. Mañana será otro día!

Continuará...

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domingo, 23 de noviembre de 2008

Para Iago

El amigo Miguel (más conocido como Anapedraza) me ha pedido mi colaboración en un homenaje especial a Iago, pues como sabeis recientemente ha sido su cumpleaños. No he podido ni querido decirle que no, porque Iago se merece esto y más. A pesar de que él odia un poquito los memes, espero que éste (en el que no será nominado, que no creo que haya gente con tanto morro) se lo tome más como un premio, de esos que tanto le gustan, que como un meme. Miguel, decía, quiere hacerle a Iago un regalo especial, que no es otro que dedicarle un Meme. Estas son las reglas:

1./ Teneis que explicar como conocísteis a Iago.

2./ Poner una foto, fotos, video o videos de tios buenorros. Es para dedicárselo.

3./ Un poema, escrito, o lo que os venga en gana, de cosecha propia o ajena; sirve cualquier temática.

4./ Esto a libre elección: podeis poner vuestro teléfono para que os llame, darle 20 EUROS para que se tome un café, mandarle una foto para que os vea.... lo que querais. No es obligatorio este apartado.


El MEME se puede enviar desde mínimo a un bloguero hasta infinito, no hay tope. No hay tiempo límite para publicarlo. Cuando hayais publicado el MEME, enviar un mensaje a: salvadorajimenez@gmail.com. Indicar en el e-mail vuestro nombre y el link donde sale publicado el MEME. Miguel, con el tiempo (sin prisas) irá colocando los enlaces al final de su post.


Corría marzo de 2008 cuando un buen amigo (haquiles) me animó y ayudó (ya sabeis de mi torpeza) a hacerme un blog: Si no tienes un blog, no eres nadie, Negri, me dijo. Y yo le hice caso. Me hice el blog y empecé una andadura que me ha traído momentos muy especiales, me ha acercado a personas extraordinarias de cuyas plumas salen textos dignos de elogio. Claro que eso fue mucho tiempo después. Al principio aparte de mi amigo y un amigo de mi amigo nadie pasaba por aquí y si lo hacían, desde luego, no dejaban constancia de ello. Así que esos días me dediqué con el fulgor que da lo nuevo a empaparme de la Blogosfera, a leer cientos de post en decenas y decenas de blogs. Algunos me parecían graciosos, otros entretenidos, de otros no entendía una palabra a pesar de estar escritos en mi mismo idioma.

No comentaba en ninguno, entre otras cosas porque todavía no sabía cómo iba el tema. No sé bien cómo, aunque creo que fue a través de Mi mesa cojea, llegué al Blog de Iago y me quedé allí durante días, hasta que leí todo lo que había escrito (que no era poco, vive dios!). Leí post y post y post y más post y me dolían los ojos de tanto tener la vista frente al ordenador pero no podía parar. El Costillo tenía casi que arrancarme de la silla para llevarme a la cama. Me consolaba saber que al día siguiente todavía tenía muchos más post por leer.

En un momento dado llegué a un post, sublime, como tantos otros que nos regala Iago, titulado Estrella y que me llegó tan adentro que no pude reprimir el impulso de escribir un comentario. Si he de ser absolutamente sincera no creí que la persona que había escrito aquella maravilla fuese a leer el comentario (no sabía que blogger podía avisarte de los comentarios nuevos a través del correo... vamos, que yo miraba cada día, varias veces, los post que yo había escrito, que afortunadamente eran pocos, para ver si alguien había tenido la infinita bondad de dejarme unas letras). Así que cuando Iago me comentó en mi blog, haciendo referencia a aquel comentario que yo dejé casi me quedo muerta. De una porque no esperaba (no sé muy bien porqué) que alguien con tanto talento tuviese tiempo y ganas de contestar a mis comentarios. De otra porque me pareció un fenómeno. Digo, joder, este tío vive para el blog, porque mira que saber que le he dejado un comentario en un post tan antiguo!

Ahí empezó todo. No tengo el gusto de conocer a Iago en persona, pero desde luego, su presencia forma parte de mi vida, de mi día a día. Hablo de él con el Costillo o con mi Hermanísimo y mis sobrinos, que también me consta que le han visitado, aunque de puntillas y sin dejar comentarios. En esta familia son todos muy discretos, menos yo, que soy la oveja negra.


Antes eran las zapas plateadas, que las buscaba por la calle como el que va buscando droga, después han ido siendo más y más cosas, y ahora me sorprendo a menudo a lo largo del día pensando cómo reflejaría Iago tal o cual cosa.


Como regalito, le he traído dos, uno que sé que le encanta y otro que me encanta a mí. Este último va con trampa, porque si a él no le gusta, me lo puede devolver y me lo quedo. No me voy a enfadar. Lo prometo!

















Sé que no es muy amigo de la poesía y, además, yo no sabría cuál dedicarle así que prefiero enviarle algo de música. He elegido precisamente esta porque me trae muchos recuerdos, en especial de un cumpleaños de cuando yo era estudiante, y estando en la residencia tristona perdida por no poder pasarlo con mi familia, recibí una llamada de mi Hermanísimo para felicitarme. Lo hizo y me dijo, espera un momento. Y empezó a sonar Para Elisa, uno de mis temas favoritos... tocado al piano por mi querida sobrina. Deciros que se me caía la baba es deciros poco, así que mejor no digo nada. Tan sólo que fue uno de los regalos más bonitos que he recibido nunca. Por eso quiero compartirlo contigo, Iago. Espero que te guste.

El número de teléfono no lo doy, que es este el sitio más adecuado, pero a ese café (con pastas!) estás invitado cuando quieras.
Felicidades Iago!!
Ah, que se me olvidaba. Nomino a seguir este MEME
1. al maridiño de Iago, el amigo Sandum,
2. a Conxa
3. a Forgiven Princess, aunque ella, como yo, le ha dedicado yo otros post, estoy segura de que hará algo brillante.

jueves, 28 de agosto de 2008

Decíamos ayer


No soy nada original. En mi blog hablo de plantas, gatos, rutina diaria y algún que otro viaje. Estos días, a base de leer todoooos los post atrasados que tengo no he tenido tiempo para casi nada. Hay post pendientes y hay cosas que contar (ya sabéis que yo hablaré hasta después de muerta). El caso es que me he puesto a contestar a vuestros comentarios y se me ha ido la mano (como casi siempre), pero esta vez a lo exagerado. Y yo, que os digo peco de tener poca originalidad, me he dicho: Pues voy a ser más original que nadie, que yo esto todavía no lo he visto en ningún blog y voy a postear como entrada mis respuestas a los comentarios. Soy lo peor, o no? Allá vamos!!

Nota para despistados: si se quiere conocer el comentario original, acúdase al departamento de comentarios del post anterior. No me sean vagos, que si pongo todo aquí el post será más kilométrico que de costumbre.

ANITA, ya estamos aquí otra vez. Intento ponerme al día con todo lo que habéis escrito, pero voy de cabeza. Así te lo digo y lo confieso ya en general: sois tremendamente productivos o mi estancia ha sido más larga de lo que pensaba.

GÉMINIS, está genial yo ahora lo escucho un montón. Mira, algo que le debo a mi Keko. Salvo algún detalle que sólo él y yo sabemos la noche estuvo de fábula, de verdad. Calla, calla, no me hables de hambre, que pienso en la comida española y me dan mareos.

SONIA, he hecho muchas cosas, he puesto algunas y otras me las guardo, que no se puede contar todo, que ya se sabe que la información es poder y nunca sabe una que ojos la leen (toma frase prepotente, que no se diga que no vengo pegando fuerte). No sé resumir, tengo mucho cuento, lo mismo hablando que escribiendo, pero mira te agradezco el detalle. En mi blog puedo escribir lo que quiera (bueno, eso hago también en los vuestros, jeje), lo único que me da pena es haceros leer tanta chorrada. Pero bueno, es lo que hay. Espero que tu Abuela esté muchísimo mejor, guapa. Lo del Costillo lo sospecho, pero bueno, me hago la loca.

IAGO, también yo te extrañé miles, cielo. Lo de Ryanair casi me corta una digestión, porque oí la noticia así de resfilón y no sabía a qué vuelos se referían. Luego ya ná, porque yo lo había comprado con ellos. Salvo lo de las maletas, que es una putada, y los asientos que parecen de plástico, la verdad es que no tengo quejas. El personal muy mamable, como tú dirías y además llegamos a Madrid 20 min. antes de la hora prevista. Con dos cojones! Será porque al ser las sillas de plástico el avión corre más? Jajaja.

Ya estás tardando en publicar ese post, petardo. No ves que eres mi maestro y todo, todo, todo lo aprendí de ti (tú has sido mi maestro para hacer sufrir, uy, no, por ahí no era), y adoro los premios y los post que hablan de mí y eso, así que déjate de cuentos y publica ese post que sino me voy p’a Galicia y te pego un zurriagazo que te dejo tuerto (como mínimo). He dicho.

En casa están curados de espantos (no ves que me han tenido que aguantar muchos años?) tú pon lo que quieras, que les encantas, que lo sepas! Te imaginas que me hubieses visto en el aeropuerto (sin saber que era yo, claro) y nos hubiera pasado algo y hubieras escrito un post poniéndome a parir y a la vuelta lo leyese?? Juas, me parto, me mondo, me troncho y me descojono. Así, todo en uno. Vi muchos chicos guapos en el aeropuerto (a pesar de ir a la puta carrera) pero no caigo en el que eras tú (chúpate esa, mahonesa!).

LAURA, cariño mío, cómo va? Puedes asomar la cabecita entre tanto apunte o vas de lado?? Hija, lo que me he acordado de ti y tu vida girada, reina. Se os echa de menos, miles y más.

KEKO, escribo las cosas simples porque soy simple, como Libertad la amigüita de Mafalda. Tengo mucho rollo (qué te voy a contar!!!), pero es que yo escuché en la tele que lo importante es poder hablar, y a mí a importante no me gana nadie! El concierto estuvo genial, la compañía inmejorable. Eso sí, todavía me estoy planteando si perdonarte lo de Extremoduro (que seguro tú lo sabías, pero tiran más dos tetas que dos carretas, jeje). Bueno, venga, bah, te perdono, que no se diga.

Uy, CARABIRU, y eso que me he dejado mil cosas en el tintero, jijisjis. Otra vez será.

ASPIRANTE de mi vidaaaaaa, niña de mis entrañas, que ya he leído que estás pasando un verano de fábula y sin dar palo al agua. La madre virtual que te parió!! Tb te he echado mucho de menos, reina, pero necesitaba esa escapada como agua de mayo. Si no llego a tener ahora mismo ya los mismos de tus abuelos (digo, si yo soy tu madre, mis padres serán tus abuelos, no?) me dan los siete males y alguno más que no estuviera ni inventado. Tengo algún syndrome pero todavía no me he definido por cuál. Mamibesos!

Gracias, NILS, te tengo pendiente, no creas que te he olvidado, pero voy a necesitar tiempo para asimilar los (espero!!!) post de tus vacaciones sin hacer estrías en el suelo

PUJAITA, tesoro, gracias por tu recibimiento y por los premios, que intentaré colgar hoy. Me has hecho la vuelta mucho más agradable.

AMAVELI, efectiviwonder, disfruté un huevo … y no de codorniz! Me encantó estar con mis Papis en particular y con la familyfeber en general. Qué grande la familia, madre!!!

CARLOS, ya me extrañaba a mí que me recibieses sólo con carantoñas y no me echases ningún repollo de los tuyos, jeje.

No sé resumir, ya lo he admitido. No me tortures más por ello, jo. Además, tú sabes la cantidad de gente que hay por aquí que no tiene ganas de hacer nada y tienen que buscar una justificación? Bueno, pues si sueltan que están leyendo uno de mis post, ya sabrá el mundo que pa una hora ya tienen, jeje.

A las suegras hay que dorarles la píldora siempre, bonito, más que al marido. Además, tengo una suegra adorable (y esto lo pongo a pesar de que me consta que ELLA no lee el blog).

La Birofamily no sé si disfrutó o no, pero yo me lo pasé de puta madre. Se me hizo corto (como siempre, creo que me voy seis meses y se me hace corto igual). Los mimos de Papá y Mamá son algo que no tiene precio y para lo que no consigo encontrar sustituto. Tendré que probar con las drogas?

Por supuesto que fui parte del show!! Lo dudabas??? Me ofendes! Keko y yo hasta estuvimos comunicándonos con los del escenario, porque estábamos con el tío de sonido, que era más majo que yo qué sé. Y hasta cantaron una canción que les pedí (no les conocía pero sabía, yo es que soy muy lista, que cantaban Pacto entre caballeros, de Sabina, que me encanta, además en esa me sabía la letra y podía berrear a base de bien).

El orgasmo del melón merece explicación (joder, soy una poetisa y no me había dado cuenta). Mariete es un fantástico compañero de juergas que nos preparó (entre otras delicias) un cocktail en un melón que yo te digo que llegué a ver a la Virgen. Creo que con eso te lo digo todo. En una de las fotos del post anterior puedes vernos chupando del melón como posesos. Yo, de hecho, como era la más mayor y algo de poder tendrán que otorgar las canas, me agarré a él como si fuera mi tesoro y hubo casi hostias para que lo soltara o soltase. Me puse morada…

La sidra… Carlitos, por Dior, no pensarás que iba a poner todo lo que nos bebimos, no? Y si entra mi Madre por aquí y se entera que su angelito es una perdida qué?? No, no, con una de muestra vale. Hubo días de bebernos el agua de los floreros, tendría que haberlos puesto también??? Y luego te quejas de que mis post son largos. A ti quién te entiende, rapaz?

La parrillada es golpe bajo para cualquiera, especialmente a la hora de comer, pero es lo que hay. Se siente. Parrilladas argentinas (in situ, entiéndase) no he comido nunca, aunque sí he tenido el inmenso placer de cenar en muchos restaurantes argentinos y te digo que babeo sólo de pensarlo, sin necesidad de ver fotos. Yo es que tengo una imaginación…

Buf, el Hermanísimo se ha puesto loco perdido y hace unas cosas de cerámica que te digo que lo flipas. Yo quedé loca, porque (perdóname, chico) pensé que sería más torpe y que haría cosas como muy rudas, muy bastas (yo, cariñosamente, les llamo rústicas) pero me dejó muerta. La pena es que entre unas cosas y otras al final apenas hice fotos de esas cosas y las pocas que hice salieron con reflejos por el dichoso barniz. Otra vez será. Eso sí, también te digo que le lloré a ver si caía algo y me dijo que tarari que te vi.

Carlos, nada hay más importante que la Familia, nada. Para mí, además, los buenos Amigos son parte de ella y de ahí que no entre cualquiera en ese grupillo, no creas. Podéis consideraros unos privilegiados, y todo. Una vez, cuando conocí a unas chicas que acabaron siendo grandes amigas mías les dije, muy clarito, que conmigo confianzas las justas, que ir de copas y eso vale, pero que la Amistad había que ganársela. Quedaron marcadas para siempre, y es el día de hoy que todavía me lo echan en cara. Rencorosas, jaja.

Con lo de VIVIAN también me has dejado preocupada a mí. He pasado por su blog y, además de las hermosísimas fotos a las que nos está malacostumbrando (que nos volvemos demasiado exigentes) he visto que se despedía temporalmente, pero entendí que la despedida sería breve. Yo, que voy en plan positivo, pensé en unas vacaciones, o en esas ausencias laborales suyas. Habrá que enterarse, que esta cubanita tan pronto larga como una cotorra como se calla que parece muda, oiga. Vivian, si me lees, MANIFIÉSTATE!!! Y entérate de que te queremos, y te echamos de menos y que necesitamos que vuelvas YA MISMO!

Lo de las actividades no confesables, que hay que explicártelo todo, eh! Resulta que el Costillo hace mucho, pero mucho, tiempo que no va a España (a mi tierra, se entiende, que a España sí ha ido… en el 2004, creo recordar). Entonces, como voy yo sola, la gente, que es muy mala, debe pensar que el Costillo no existe, que me lo he inventado, y que en realidad estoy metida en alguna secta satánica o me dedico a la prostitución (de lujo, que con mi cuerpo no valgo para la normal). Si es que tiene que haber gente para todo.

Mi maravilloso Tío Luisán (para los amigos, que llamar se llama Luis) es la hostia. Así, sin más. Su historia merece un blog (mínimo). Quizás un día me anime y les dedique a él y a mi añorada Cloty una de mis historias paranoicas. Veremos.

Lo de las maletas no lo voy a repetir porque creo que todavía tengo pesadillas con ello. Tú sabes lo que es viajar para veinticinco días con 10 kilos en la maleta?? Si cuando leí la lista de lo que se llevaba Iago a Galicia casi me saltaban las lágrimas, hombrepordior!!

Tengo que darte la razón (que no sirva de precedente) en lo buenísima que es la foto de las nubes (no tengo abuelas, ya lo he dicho mil veces). Es que parece que estaban puestas ahí para que les hiciese la foto, a que sí? Me encantó. Hice dos, pero esa es la que más me gustó. Adoro las nubes y cuando vuelo me dan ganas de saltar y caminar sobre ellas (tranquilo, que no tengo pensado intentarlo, eh) y siempre me fijo en las formas que “parecen” tener, pero nunca había visto una tan redondita, tan perfecta. Quería compartirla con todos vosotros.

Gracias por ponerme al día de las novedades blogueriles. Lo de Iago me ha dejado muerta. A unos les he visitado ya y a otros todavía les debo visita pero es que habéis escrito muchísimo. Más de trescientos post me marcaba el reader, que casi me da un mareo cuando lo vi. Me quedan menos de doscientos, así que si me pongo a ello antes del domingo me pondré al día (espero). A Denis hace mucho que no le visito, no me deja entrar en sub log (el internet, digo, no Denis). No sé qué pasa que entro y se me para todo (bueno, todo no, el corazón sigue funcionando, aunque más despacito).

CASTA, gracias, reina. Ya me he pasado a coger algunas de tus moras!

ANSELMO, no seas así, que he leído tus post del pueblo y tampoco son cosa mala, eh! Anda que no has vivido aventuras (vale, el ambulatorio no es como ir a Disney, pero mira, también tiene su aquello, no?). Yo si quieres ir, te digo que serás bien recibido, ahora bien, a mi familia no la cambio por nada. Se siente. Haber elegido otra!

JAAC, tengo pendientes San Petersburgo, Moscú y tropecientos post tuyos más. Me he pasado por ahí pero he visto que tengo que ir con calma, porque me gust aver todassssss las fotos y marujear hasta lo que no está escrito. Y para eso necesito tiempo. Has cogido muy bien lo que me faltó. Os eché muchísimo de menos a todos pero quería desconectar, lo necesitaba. Al Costillo me hubiera gustado tenerlo cerca, aunque sólo fuera una semanita, pero bueno, él verá.

McVICTA, te tengo pendiente, y creo que también me has dejado un meme por ahí. Todo se andará. Gracias por tus piropos, me he puesto hasta colorá!

CONXA, me enrollo como las persianas. No sé ni cómo me tenéis paciencia, así te lo digo. Soy lo peor ya es como decir soy Bira, vamos que la una con la otra. Y créetelo mujer, que puede que yo oculte (lo hago, de hecho) mucha información, pero nunca miento.

LUNA, también os he echado de menos. A punto estuve de escaparme A Coruña sólo por verte, pero al final pudo más la mamitis crónica, favorecida por una crisis aguda de papitis extremis, que son las que hace que cuando voy apenas me separo de su vera (por la noche sí, que ellos se van a dormir, y la noche es larga, pero por el día me cuesta más). Intento ser aplicadita y devolver, al menos, una parte de las alegrías que me dais, aunque ya digo que voy mal con el tiempo, se me cansan los ojos, la espalda, me estoy haciendo mayor. Para más inri (VIVIAN, entérate) he dejado de morderme las uñas y ahora al escribir como que me noto rara. Bueno, rara siempre he sido, no sé si se me entiende…

No sé si habrá un retonno 2 o qué, pero algo habrá, seguro.

IAGO otra vez, las palizas que me pego en tu blog son ya históricas y tradicionales y no me gusta andar rompiendo tradiciones. Para algo se han creado, no? Además, luego os ponéis a hablar de cosas y no me entero y ya sabes que yo tengo que enterarme de todo, sí o sí.

Intento ir al meollo de la cuestión siempre. También es verdad que, como se me va mucho la pinza y me gasto una empanada de acelgas que es cosa fina, a veces interpreto lo que a mí me da la gana, que nada o muy poco, tiene que ver con lo que el autor ha querido decir. Ha habido algunos post de alguna gente (sí, también tuyos) que he tenido que leer varias veces porque no estaba segura de si había sabido interpretar por dónde iban los tiros. El tiempo lo da dior de balde, así que no te preocupes, que en casa seguimos comiendo igual, jaja.

A ver los reproches:
1) No, no, no, si dices que vas a Galicia, sé que es que vas. A lo que me refería es que, si no lo hbuiera sabido y hubiera pretendido quedar para un café, me habría sentido así como desplazada o algo. Sé que eres gallego (y rabudo, con perdón, como todos los gallegos).

2) Lo de la indigestión familiar me lo creí, y me apené mucho, no creas. Pero claro, Iago, es que lo cuentas con una gracia que no me sale llorar y me descojono sola (culpas a mí no, please). Y vale, acepto barco como animal acuático y de ahora en adelante le buscaré el toque personal a todos tus post (hasta si te da por hablar de la menstruación).

No vayas tan deprisa y quieras meternos ya en el otoño que a mí todavía me quedan tres semanitas de vacaciones pendientes. A ver si la vamos a tener.

STULTIFER, para el siguiente nos vamos en breve. Estoy empezando a dudar si me merezco todo esto, jiji.

NOELIA, me alegro que el crucero te haya ido fantástico. Pasaré por tu blog para ponerme al día.

SOMMER, es que una tiene amigos hasta en el infierno. Siempre oí, cuando vivía en Asturias, que la sidra una vez que pasa el Negrón “non pue bebese”. Mentira cochina inventada para que los cazurros no nos la llevásemos. Está igual de buena o mejor, porque hay que saborearla más, al ser más bien escasa. La de Herminio la trajeron unos colegas que viven por ahí (dejémoslo así) y que dijeron que era cojonuda (y no mintieron… ahora mismo “tomávame un culín”).

OLIVER, tesoro, necesitaría estar un mes a agua e infusiones para bajar lo que me sobra, pero paso. Nadie me quita lo bailao. Las vacaciones también las pasé en casa, aunque claro, para eso tuve que desplazarme tropecientos kilómetros. Permitido tienes el linkeo. Doy fe.

IAGO III, a puñados y más, que te digo que me dan ganas de abrir más ventanas para no tener que esperar mientras me publica el comentario, jeje. Seguro que con tanta rapidez algo se me escapa, pero es que no me quiero perder nada.

Y ahora, cari, creo que tengo que corregirte. En el post anterior salgo en UNA foto, pero me temo que me has confundido con mi sobrina, que nos parecemos sí, pero yo le llevo unos años (tampoco muchísimos, eh). Hay quien piensa que somos hermanas, aunque ella es más joven, más alta y más guapa. La foto del avatar es del día de la boda, sí, y la elegí básicamente porque se muestra pero no se ve, vamos que estoy así como a medias. Vuelve a mirar las fotos, anda, calamar, que creo que te he dado gato por liebre.


Mil besos a todos y gracias por ser tan generosos conmigo!


Repito foto, uno porque así enlazo el tema anterior con este, y dos porque, como os he dicho, me encanta esta.

viernes, 11 de julio de 2008

El gato desconocido



En uno de mis múltiples e imprescindibles viajes a “casa” (léase: España y olé!) tuve ocasión de vivir una experiencia, cuanto menos curiosa. Debo empezar diciendo que mis Papis y mi Hermanísimo viven muy cerca, tan cerca que sólo hay que bajar una escalera, andar cinco metros y subir otra, y voilà, ya estás en una u otra casa, según la dirección que hayas seguido. Bien. Una de tantas noches en las que decidí tomarme un cafecito con mi Hermanísimo y la Cuñá, mientras intentamos arreglar el mundo o poner de vuelta y media a algún que otro desgraciado que se cruza en nuestro camino… cuando regresé a casa eran más de las dos de la madrugada. Y hacía un frío de los mil demonios. Tratándose del mes de diciembre tampoco podríamos tratar el hecho como un fenómeno paranormal. El caso es que iba yo hacia casa, cuando de repente, allí sentadito en un banco en el porche me encontré un lindo gatito. Lo de lindo no es porque a mí casi todos los gatos me lo parezcan, no, sino porque de verdad era bellísimo (al menos en esa media luz que proporcionan las tristes farolas en invierno). Además, en cuanto me vio vino corriendo hacia mí (ya os he dicho en más de una ocasión que tengo algo que les atrae, no sé si será que a veces soy como una gata en celo, o por mis ojos gatunos o porque a pesar de la ducha diaria no consigo quitarme de encima el olor de estos tres con los que comparto casa). Le di una jartá de mimos que agradecía frotándose contra mis piernas, lamiendo mis manos. Una ternura total, por ambas partes.


A pesar de la tremenda helada que estaba cayendo no me atreví a llevarlo a casa porque a Mamá no le viene muy bien el contacto con los animales y porque a pesar de ser tan tierno en el primer encuentro, a lo mejor se ponía a maullar y algunos vecinos no son cosa fácil. Y para cuatro días que paso allí no quería buscarles complicaciones a mis Padres. Así que me fui a casa. Él detrás de mí. Y yo teniendo que cerrar la puerta, una puerta que nos separaba, con los ojos anegados en lágrimas y su llanto metido en el alma. Me acosté y tardé muchísimo en dormirme. No podía quitarme de la cabeza el frío que hacía y qué le esperaría al pobre gato, cómo me lo encontraría, si lo hacía, por la mañana.


Al día siguiente amaneció espléndido. Esas mañanas que suceden a las noches de helada tienen un brillo especial. A pesar de que los grados no consiguieron subir mucho el mercurio, lo cierto es que desde casa parecía un día veraniego. Mamá y yo estuvimos un rato en la terraza hablando con la Cuñá. De repente vimos cómo el perro de una vecina tenía acorralado contra las barras del porche a otro animal que no conseguíamos ver bien. El perro en cuestión es una pequeña masa de pelo y huesos que no levanta un palmo del suelo, pero gruñía y ladraba como si fuera el rey de la selva. Me asomo intrigada y veo que el “acosado” es mi amigo nocturno. Me sale la vena Omaíta y empiezo a pegarle gritos desde la ventana para que le deje tranquilo, que se vaya a correr al parque y deje de molestar al gatito que no se metía con nadie. No sé cómo el perro me hizo caso y el gato salió disparado como alma que lleva el diablo. Debían ser las doce de la mañana.



Cuando llegó mi Padre de hacer las compras nos comentó que había visto un gato precioso en la calle (a mi Padre no le gustan “tanto” como a mí los gatos). Venía enamorado del bichito y muerto de risa de las poses que éste adoptaba para tomar el sol. Siguió adelante la mañana e inevitablemente, llegó la hora de comer. Siempre comemos en el salón y en esas estábamos de llevar las cosas para allá cuando oímos un ruido en la puerta de entrada. Nos quedamos callados, mudos, afinando el oído. Qué es eso?, dijo mi Madre. Y yo: A mí me parece “un” gato. Y mi Madre: Cómo va a subir “el” gato hasta aquí?? Y yo, pues no sé, pero yo juraría que lo que se ha oído ha sido el gato (sobra decir que la experiencia avalaba mi teoría: estas tres almas cándidas que me dejan vivir con ellas tienen la sana costumbre de “llamar” a la puerta cuando no son capaces de abrirla. A veces con bastante entusiasmo, como queriendo decirte “levanta el puto culo del sofá y ábreme la puerta, joder!, que llevo diez minutos llamando!”). Nos fuimos los tres casi en peregrinación a la puerta… y allí estaba!!! Nos había encontrado el tío listo!


Le invitamos a pasar y oye, como Pedro por su casa, derechito al salón. Le pusimos un plato con comida. Obvio no teníamos comida de gatos, así que le echamos albóndigas, que era lo que íbamos a comer nosotros. Cinco albóndigas como cinco soles se metió entre pecho y espalda. Y un trocito de lacón. Nosotros no sabíamos si lo estábamos viviendo o soñando. Y él como si hubiera estado allí toda la vida, recorriendo toda la sala (las otras puertas las cerramos, porque el pobre estaba hecho un asco, lo que nos hizo sospechar que la noche la había pasado al "calor" de alguna de las carboneras de la zona, y mi Madre tiene sus manías acerca de la conservación de los edredones…). Mamá estaba como loca con el gato. Papá preocupado, porque Mamá no debe estar tan cerca de animales, y menos aún si estos no tienen las medidas higiénicas adecuadas, o si no están vacunados… y de este no sabíamos ni mú. Yo estaba flipándolo, queriendo guardarlo en algún sitio y traérmelo a Holanda. Y él a sus anchas. Durmió en mis brazos, sobre mis botas (creo que les encontró un aroma delicioso, pues no se separaba de ellas), en el sofá, en la alfombra. Fue uno más. Pero no podía quedarse. La salud de Mamá no lo hacía aconsejable.

Mi Madre, con los ojos llenos de lágrimas, entendió que no podía ser. Así que nos pusimos a pensar cuál sería la mejor solución y decidimos llevarlo a casa de la Mamácuñá que tiene muchos gatos y perros en semilibertad, vamos, que campan a sus anchas por su terrenito como quieren. Estuvo allí varios días. Mis Padres lo veían cuando iban al paseo y corroboraron, por los vecinos, lo que ya sabíamos: que el gato era un amor, que era amigo de todo el mundo, que tenía su rutina para ir a comer por todo el barrio.



Un buen día no se supo más del gato, nadie le había visto, nadie sabía nada (lo cual tiene su parte "positiva", pues las malas noticias vuelan). Yo, como soñar es gratis, siempre he querido creer que alguien no pudo soportar verle “libre” y se lo llevó a su casa y ahora vive como un rey. Brindo por ello!! Pero no hay una sola vez que piense en él y no me arrepienta de no habérmelo traído...

martes, 1 de julio de 2008

Infidelidad

En un post brillante, como los que la caracterizan, nos hablaba el otro día Laura de la infidelidad. En él se ceñía a una de las múltiples opciones posibles de esa sombra presente en tantas, demasiadas, relaciones, y a las posibles causas-efecto de la misma.

Las posibilidades son múltiples, tantas, que sería imposible enumerarlas en un post. Mi visión pretende ver este tema desde otro ángulo. A ver si lo consigo.

La primera pregunta que me hago al enfrentar la cuestión es qué entendemos por infidelidad? Hace algunos años la infidelidad masculina (que iba desde el polvo esporádico a tener concubina propia, con piso y modelazos incluidos, a veces incluso a costa del menoscabo de la economía familiar, o al típico “irse de putas”) estaba bien vista, o al menos era tolerada, pues “los hombres son así, tienen sus necesidades”. La femenina, cuando se daba, terminaba con su protagonista tachada de puta para arriba.


Los tiempos han avanzado y la infidelidad no podía quedarse atrás. Hoy no hay mayor reproche (al menos no jurídico) dependiendo de si el infiel es hombre o mujer (hablo, por supuesto, de este nuestro “primer mundo”, de la zona “civilizada”. Afortunadamente por estos lares ya no se lapida a nadie por adúltera, que esa es otra). Pero esto no es lo único que ha cambiado, sino que los actos que, al menos yo, entiendo como infidelidad, también han experimentado “avances” dando lugar a un amplio abanico de posibilidades. Así, tenemos desde el infiel (entiéndase de cualquier sexo aunque los ejemplos los ponga desde mi visión de fémina) que ha echado alguna canita al aire (en alguna celebración, aquel sábado que tenía cena con los antiguos compañeros, alguna cena de empresa en la que aquella compañera que tantas miraditas le echaba en la oficina ha terminado por sucumbir a sus encantos y han terminado besándose como adolescentes intentando esconderse del resto de colegas de la empresa… que no conviene ser el lunes el centro de atención); normalmente, de vuelta a casa colmarán a su pareja de atenciones no pedidas, inusuales, que hará que ésta se pregunte a qué viene tanta tontería?. Hay otros que hacen del polvo esporádico su forma de evadirse de una vida que no les termina de convencer, o que les hace sentirse más machos en el caso de ellos, y más deseadas en el de ellas, las posibilidades de esta vertiente son infinitas. Quedan todavía aquellos que mantienen una doble vida, aunque la economía, en la mayoría de los casos, no permita denominarlo concubinato. Normalmente cada uno de los miembros de esa relación tienen su propia vida, incluso sus propias parejas y familias, y lo único que les une (o eso creen o pretenden hacer creer) es el sexo. Hay incluso, quienes van más allá y no sólo quieren relaciones sexuales, sino que mantienen que se han enamorado de dos personas y no pueden renunciar a ninguna de ellas. Vamos, que hay de todo, como en botica. Pero hasta ahí nada nuevo, no hemos inventado nada.


Sin embargo las nuevas tecnologías han generado un abanico sin límite de posibilidades que, aunque algunos tomen como un juego, merecen el calificativo de infidelidad, se miren por donde se miren.


Como en la vida real, están sólo los mirones, aquellos que gustan de “regalarse la pestaña” contemplando hembritas bien distintas a las que tienen en casa: normalmente acudirán a las denominadas “páginas guarras”, donde los cuerpos esculturales a golpe de gimnasio y bisturí les dejarán atónitos. Nunca han visto cosa igual. En la calle no hay de eso, virgensantísima! En el fondo el daño que hacen es “mínimo” (si pasamos por alto que en muchas ocasiones mienten y engañan para realizar su jueguecito inocente), pues normalmente terminan “calentando motores” y la “beneficiada” suele ser esa que tienen en casa que, “aún sin los pechos turgentes, inmensos, aceitosos de la gatita caliente de la foto… está más a mano y sabe bien lo que me gusta”. No nos llamemos a engaño, muchas de las chicas que salen en este tipo de páginas me gustan hasta a mí!!! Ahora bien, de vez cuando se tiene la oportunidad de saber de "los otros gustos" de la pareja. Y es para quedarse muerta. Una puede entender que la "cambien" por Naomi Campbell, pero por semejantes adefesios?? En fin.


Otros han dado un paso más (yo creo que esto es un poco como la droga: empiezas por un porrito, porque mira qué me va a pasar! Hasta que llega el momento en el que el porrito no te llena y necesitas más y vas subiendo el nivel hasta que el subidón sea lo esperando, nunca menos!) y contemplar fotos o vídeos subidos de tono, hechos por profesionales o del más cutre porno casero ya no les llena. No es suficiente. Se da el primer paso: ingreso en chats. Algo de lo más inocente, “sólo busco divertirme un poco”. Otros, ni siquiera se autoengañan y son conscientes de que entran a saco buscando sexo, sea virtual o no, eso ya se verá. Las relaciones que han surgido de los chats deben ser similares, numéricamente, a las relaciones “reales” que se han roto por el mismo medio, aunque, obvio, por distinta causa. Otra de las opciones es la suscripción a páginas de contactos: tagged, hi5, facebook… y un largo etcétera. La mayoría negarán tener relación (ni estable ni esporádica), otros, sabedores del morbo que despiertan para algunas, incluso aparecerán como “casados o en pareja”. O el ingreso en páginas "especiales" donde encontrar aquello que no podemos compartir con nuestra pareja (bien sea porque no nos atrevemos a planteárselo, bien porque nos dirá que no, bien porque nos negamos nosotros mismos a reconocérselo, lo que me lleva a pensar que estamos partiendo de la base de que sabemos que lo que estamos haciendo no es correcto, o al menos no del todo): la variedad puede resultar infinita: desde el bondage al sadomasoquismo pasando por páginas homosexuales (“aunque yo no soy gay, eso lo tengo claro, sólo es curiosidad”) u otras, llegando incluso a la triste realidad de las páginas de pedófilos y pederastas sin escrúpulos donde el sexo deja de serlo para convertirse en delito (este caso ya no sólo es que me parezca infidelidad es que me parece detestable, abominable y lo más sucio y ruín que se pueda llegar a ser. Más abajo es difícil caer).


Puede pasar tiempo sin que conozcan a alguien que de verdad les atraiga o encontrarlo a la primera de cambio. En esto, como todo, se está vendido a la suerte de estar en el momento preciso en el lugar adecuado. Se comienza por diálogos subidos de tono, contándose el uno al otro lo que se harían, dejando volar la imaginación y soltando a través del teclado todas esas fantasías que jamás se atreverían a confesar en voz alta, o lo harían pero como algo hipotético, claro, “ellos no son así”. A través de esos calentones “literarios” se avanzará, pasito a pasito, hasta el toqueteo (propio, el ordenador no deja otra opción). Incluso, los más avanzadillos, los más intrépidos, pondrán la webcam en “on” y se “pajearán” viendo cómo lo hace la otra parte o sabiéndose observados. Mil formas y variantes, a gusto del consumidor. Si el tema no sale mal, se intercambiarán correos y mantendrán una correspondencia ajena a la “vida normal y familiar” de ambos, una correspondencia secreta, de la que todos han de permanecer ignorantes. Es “nuestro secreto”. Al fin y al cabo, no hacemos daño a nadie. Eso piensan. Incluso se intercambian el número de teléfono: qué morbo tener un subidón telefónico mientras la parienta friega los platos o se entretiene viendo la novela, ummm.


Hay casos, no pocos, en los que el cibersexo termina siendo insuficiente y entonces llegarán las primeras citas “reales” y aquí se cierra el paso a las nuevas tecnologías para volver a la infidelidad tal y como la hemos entendido siempre.

Todas y cada una de estas “nuevas costumbres” son para mí actos de infidelidad. No me sirve la excusa de que no ha habido contacto físico. No me sirve de nada saber que la “otra” está en Portugal o en Nueva Zelanda. No me importa si sólo ha sido por probar o lo hice como un juego. Es una infidelidad como la copa de un pino. Y la infidelidad no sólo encierra esos jueguecitos “inocentes” para el que los hace, sino que esconde mentira, engaño, abuso de confianza… incluso, yendo un poco más lejos, me atrevería a decir que estas formas de infidelidad constituyen en algunos casos, al igual que las de “toda la vida” un caso típico de maltrato psicológico, pues hay personas que aún sabiéndose engañadas, aún comprendiendo que han sido ultrajadas, aman tanto a su pareja que no pueden renunciar a él/ella. Y llorarán en silencio, y gritarán en su ausencia y se desharán en llanto intentando entender el porqué (si es que lo hay), en qué han fallado y qué han hecho para merecer esto.


Cómo lo veis vosotros? Qué opinais acerca de estas “nuevas” formas? Creeis que una relación “virtual” puede llegar a terminar con una pareja? Podríais volver a confiar en vuestra pareja?