jueves, 15 de mayo de 2008

De compras por Hong Kong

Hubo algo de nuestro viaje a HK (pinchad I y II para capítulos anteriores) que nos dejó con la boca abierta (y a mí todavía me tiene traumatizada) y fue el ver cómo construyen esos edificios mastodónticos… con andamios de bambú!!! La primera vez que los vimos fue en la reparación de un local comercial, planta baja. Diferente, pero nada especial. Pero cuando comprobamos que el mismo método se utilizaba en las gigantescas moles nos quedamos tiesos (especialmente yo, que según en qué sitios tengo vertigo). Están locos estos chinos! También sorprende esa dualidad entre lo antiguo y lo más vanguardista y que deja imágenes en la retina difíciles de olvidar.


La PARTE FINANCIERA, donde están todos los bancos y donde se corta el bacalao, para que ustedes me entiendan, es im-presionante (que diría Jezulín). Los edificios son inmensos, muchos de ellos prácticamente en cristal. Elevar la vista al cielo te hace perder el sentido y la razón (de hecho, a mí todavía no me han vuelto). Pasear por allí debe ser el orgasmo que todo arquitecto quiere tener. Los que no entendemos mucho de arquitectura, ni de otras cosas, lo flipamos con lo alto y bello de algunos edificios y con lo mastodóntico a la par que horroroso de otros. Allá por donde vayas te encontrarás todo lleno de luces de neón (algo cansinas, todo hay que decirlo) y sobre los rascacielos carteles publicitarios inmensos de las marcas más conocidas a nivel mundial, cada noche parece una fiesta con tanta luz!! Aunque supongo que la vista es más agradable que la que ofrece el día: allá donde mires te encontrarás un aparato de aire acondicionado (el calor es tremendamente pegajoso y el grado de humedad altísimo).



Por lo que os he contado hasta ahora parece que HK es el lugar del “todo es imitable y vendible”, pero no queridos, además de los múltiples mercados donde encontrar las imitaciones más perfectas (y también las más cutres, todo hay que decirlo) que he visto, está lleno de tiendas lujosas de las marcas más conocidas del planeta, amén de un sinfín de centros comerciales y grandes almacenes, paraíso de compradores compulsivos. Y es que, con permiso de New York, HK es la ciudad de las compras. Todos los artículos, excepto alcohol y tabaco, están libres de impuestos, lo que hacen de HK uno de los destinos de compras más atractivos del mundo. Son famosos sus sastres y muchas las personalidades que se hacen allí la ropa (como nuestro tenor Plácido Domingo). En la estación de Ferry vimos una tienda en la que te hacían trajes a medida y el plazo de entrega era de 24 horas. Pena que el Costillo no se lo tenga que poner más para trabajar, porque estaban muy bien de precio y la calidad era más que aceptable.


El MERCADO DE JADE nos costó un huevo y la mitad del otro encontrarlo, pero al final lo conseguimos. La compra de jade es una de las grandes atracciones de HK. Puedes encontrar jade en cualquier forma y tamaño, desde bloques inmensos hasta virutas minúsculas, sólo o formando parte de alguna joya. Ojito porque, de una no todo lo que venden es jade genuino y, de otra, hay mucho listo que pretende estafarte por ser turista. En uno de los puestos en los que hicimos compras, la chinita pretendía pegarnos la gran estafada con el cambio. El Costillo, siempre tan práctico, le dijo que llamase a la policía y que ellos aclarasen quien tenía razón: nos dio el cambio correcto echando leches. Perraca!


Los mercadillos en Hong Kong son una fuente permanente de vitalidad y color en los que regatear para cada cosa que compres (aunque sea una chorrada) se convierte en deporte olímpico. Hay muchos mercados, nosotros visitamos algunos.

Por ejemplo, el CENTRAL donde hay puestos de antigüedades y ñoñerías varias. Yo me encapriché de unos cuencos monísimos y hasta que no los compramos no paré. Casi caigo de culo cuando un día me voy al Toko Central (aquí, en Utrecht) y los vi idénticos (y yo con el miedo a que se me rompiesen en la maleta. Ains). Por el lugar había un montón de jovenzuel@s, voluntarios de no sé qué asociación, que se ofrecían a llevarte (GRATIS) a sitios de interés. Nos acompañaron en un corto paseo hasta donde queríamos llegar y nos regalaron unos marcapáginas hechos a mano muy lindos.


Stanley Market es el lugar perfecto para encontrar algo especial para amigos o familiares. Los antiguos caminos de pescadores rebosan de vendedores que ofrecen ilustraciones chinas, coleccionables de seda y objetos curiosos. Aquí nos compramos unos kimonos monísimos, aunque yo me acuerdo más de este sitio porque estaba ya tan agotada de darle a la zapatilla que me senté (literalmente) en el suelo, y le dije al Costillo que no me movía ni dios, que me dolían los pies como si me los hubieran cortado y que o calzado nuevo o yo no seguía: compramos unas sandalias horrorosas pero que resultaron ser bastante cómodas y me permitieron seguir camino.



El Mercado en Mong Kok (hiperpoblado distrito) tiene fama de ser un santuario de juegos ilegales e imitaciones, y de estafas, por lo que para muchos no es muy recomendable. Aunque yo aconsejo no perdérselo, pues es inmenso y allí puedes encontrar todo un arsenal de mercados, tienduchas y puestos de alimentos.


Las imágenes de las “carnicerías” no se me olvidará mientras viva. Y es que una, que no es escrupulosa, pero está acostumbrada a verlas limpias, impecables, con la mercancía expuesta que da penita hasta comérsela, se quedó muerta cuando vio cómo la calle colgaba de los puestos en medio de la santa calle. Claro que mi abuela decía que lo que no te mata te hará más fuerte, así que cualquiera se mete con estos chinos, acostumbrados a comerse “eso”. Aunque con esto de la higiene siempre hay matices, y nos encontramos un cartel bastante simpático, del cual no entendimos ni jota, pero el dibujo, como la mímica, es idioma universa, por lo que es fácilmente deducible que pobre del perrito que haga cositas donde no debe y del amo cerdito que no lo recoja. La joya la encontramos en el Jardín de Pájaros, lugar de reunión favorito de los propietarios de pájaros cantores de Hong Kong. El mercado les surte de todo tipo de artículos para sus mascotas, desde sofisticadas jaulas hasta nutritivos saltamontes. Hay también un concurso de canto de pájaros. La imagen más simpática era la de ver a los hombres (no vimos ninguna mujer en este plan), jaulita en mano, caminando hacia este lugar. En las jaulas cuidan hasta el mínimo detalle. Son de madera o bamboo o vete a saber qué (no de hierro, vamos) y los cuencos de comida y bebida de cerámica (china, supongo). Monísimas.



El Mercado de Flores de Hong Kong es una experiencia realmente mágica y el mejor lugar para entender la expresión “trabajo de chinos”. Multitud de flores imposibles y bellísimas, ramos en los que cada flor iba envuelta individualmente. Os digo que me cansaba sólo mirando, así que cómo para ponerme a hacerlo yo!


El Mercado de Peces, donde los había de todos los tipos y colores. Me acordé muchísimo de Haquiles y su maravilloso acuario, pero claro, como que nos pillaba algo lejos para comprarle unos cuantos!


Psttt.- Sé que prometí hacer la última parte de una tacada, pero son taaaantas cosas que si las pongo juntas me da miedo aburriros o, lo que es peor, que no me leais!! Así que aquí queda eso y ahora sí, sólo falta un último capítulo de la odisea. Muakas pa todos!

10 comentarios:

Thiago dijo...

Por qué no lo vamos a leer si es divertido? Asi me gusta viajar a mi sin salir de casa ni na, jajaj Y ya sabía yo que saldría lo de los trajes jajaja.

Bueno, nuse si viajaré a HK pero en fin, si lo hago ya se donde tengo una guía, jajaj. La verdad es que es un mundo aparte con rascacielos occidentales. Eso si que da pena, que pierdan su estilo de vida y su construcción típica, auqnue claro, HK siempre fue inglés, osea, que en el fondo es occidental tb.

Bueno, cari, espero el tercer capítulo.. jaja ¿la comida? Bezso

Thiago dijo...

Ah, menos mal, he vuelto pq al salir me dió un error de esos típicos de bloger y no quería que mi querida Bira se quedar sin comentario, jajaja

Bezos, cari.

Laura dijo...

Parece que estuviera yo misma paseando por los mercados. Personalmente no me aburres en absoluto, todo lo contrario. Espero impaciente la última entrega. Y sigue viajando.

The Pilgrim dijo...

Compras en Hong Kong... sólo de pensarlo me entran como taquicardias. Compañeras de trabajo que han estado se han vuelto literalmente LOCAS!
Haquiles seguro que vuelve con la maleta llena de peces, cada uno es su bolsita con agua!

Lo que cuentas de los andamios me recuerda que para construir los rascacielos de Nueva York contrataban a nativos americanos, por lo visto no padecen de vértigo (aunque igual era porque cobraban poco y no los aseguraban, ya sabes como funciona el capitalismo...)

Besos chulapos desde la verbena de San Isidro.

BIRA dijo...

Holas! Nun sé, Iago, es que yo creo que hago post demasiaddddddddddo largos (como mis comentarios en otros blogs). Tendré algún problema de comunicación como Susanita y lo mío serán los monólogos? Ains.
Iago, siempre adelantándose a todo... la comida, en el siguiente!

Laura, eres un sol. A ver si me da tiempo a hacerla hoy y así ya pasamos a otro tema!

Pilgrim, cielo, es para ponerse loco, de verdad. Y eso que yo no soy muy de shopping, pero al que le guste, no sé si le dará tiempo a hacer otra cosa. En cada esquina hay algo: desde la tienducha más ruinosa que te puedas imaginar a la tienda más superfashion, de todo!

Lo del bambú no te lo puedo explicar, porque yo no lo entiendo. Me entra vértigo sólo de pensarlo.

Espero que hayas disfrutado mucho de S. Isidro.

Besotes mañaneros para todos!

anselmo dijo...

Muy bonito todo, pero vayamos a la pregunta que me obsesiona: como consigues que las fotos te salgan así y no todas al principio del post ¿eh?¿eh?¿eh?...yaestáscantando

BIRA dijo...

Ay, Anselmo, calamar! Justo en el post que peor me quedan las fotos (y eso que edité ni sé las veces!) es cuando me preguntas por "ello". En fin.
Tu subes la foto (que eso sabes) y te queda SIEMPRE al principio del post. Lo que tienes que hacer es pinchar y arrastrarla hasta el lugar donde quieras que quede (otra cosa es que lo consigas, y no porque te falte maña, que sé que te sobra, sino porque a veces lo edita como le sale de los webs... y a mí me pone de una mala hostia que ni te cuento!). Es así de simple (por eso sé hacerlo que si fuese complicado...).

Espero haberte ayudado. Si no lo entiendes, dímelo, que te lo explico de nuevo.

Besos!

Di dijo...

Hola, qué gusto leer tus viajes. Siempre tengo la sensación de que me estoy perdiendo muchas cosas, pero es que el idioma me frena mucho, no me atrevo todavía a salir fuera. Podriáis adoptarnos Costillo y tú en vuestros viajes! Saludos y buen finde!

Jose Manuel Antoral Cuevas dijo...

q envidia de viaje!!! jo!! a mi es q me seduce mucho toda esa parte oriental... algun dia...

muchas gracias por la felicitacion hermosa!!

un besilooo

BIRA dijo...

Di, lo de los idiomas tiene fácil solución: llévate un intérprete. Yo para eso y para tareas mundanas me llevo al Costillo y viajo de princesa total, que es lo mío (aunque se empeñen en frustrame las intenciones, pero esa es otra). De todos modos, también te digo, que hay lugares en que la única forma de comunicación es la mímica porque no hay idioma que pueda comunicarte con según quiénes.
Y, siento decirte, que en lo de la adopción hay cola: vas detrás de mi sobrina, que lleva pidiéndolo algunos años, jeje.

José Manuel, gracias por pasarte por aquí. No hay nada que agradecer, me enteré que era tu cumple y qué menos podía hacer que felicitarte? Pues eso, que sean muchos más.

Besos y buen finde!