viernes, 16 de mayo de 2008

HK: corto y cierro!

香港 HK anteriores: el viaje HK I – De compras por HK.


Al sur está ABERDEEN, lugar al que llegamos gracias a un curioso bus amarillo lleno hasta la bandera de chinos. Allí nos pasó una cosa que ahora pensamos graciosa pero cuando sucedió estábamos cagaditos. Lo típico es tomar un sampan y hacer un paseillo por el puerto. Hasta ahí todo bien. Como suele suceder en estos sitios más bien turísticos, los barqueros te salen al encuentro para que el paseillo lo des con ellos (y así quedarse con tus cuartos) y no con sus vecinos. Nos decidimos por uno (como podíamos haber elegido otro, la casualidad, tal vez, jugó sus cartas). Parecía un hombre agradable (aunque apenas entendíamos un cristo de lo que decía). Fue subirnos al barquito, alejarnos un poco de la costa y empezar el tío capullo a hablar por el móvil y mirarnos como con cara siniestra. Que yo le decía al Costillo: “Ya verás, este hijo de la gran p*** ahora nos lleva a algún sitio donde le estarán esperando sus compinches, a ti te atan, a mí me violan y nos quitan hasta el ultimo céntimo”. Y el Costillo, que suele ser como una roca, no creáis, que algo guiñadín estaba ya, porque de verdad que el chino tenía esa cara de malvado que sólo saben poner los chinos malos de las películas chinas (menuda chinada!!).




Gracias al Cielo y a que no había llegado nuestra hora, el dichoso chino colgó el móvil y empezó su tarea de guía, que era para lo que le habíamos pagado (bueno, a intentarlo, porque os digo que aquello era un show: que señalaba al párajo en el cielo y al pez en el agua y uno y otro y uno y otro, hasta que caímos de la burra y nos dimos cuenta que quería decirnos que el pájaro iba a comerse el pez. Joder con el chino, que el pájaro coma lo que quiera mientras tú nos lleves de vuelta!!).















Durante el trayecto pudimos observar el enorme contraste que suponen los rascacielos enormes y los yates de lujo con el pueblecito de pescadores que viven sobre juncos y sampanes. Resulta realmente pintoresco contemplar la forma de vida de estas gentes. Algunas embarcaciones se mantienen milagrosamente en pie, en otras puedes observar cómo ponen la pesca a secarse al sol. A mí me dio la sensación del todo y la nada, de gente con más dinero del que puede calcular que vive frente a otros que no lo han tenido (ni lo tienen, ni lo tendrán) nada fácil.












Resulta cuanto menos curioso contemplar HK desde el agua, a pesar de la densa contaminación, siempre presente, la silueta de los edificios se muestra ante ti, si cabe, más inmensa que desde tierra.

















En nuestra ruta tuvimos ocasión de pasar enfrente del JUMBO KINGDOM, el restaurante flotante más grande del mundo (una inmensa mole con capacidad para cuatro mil comensales!!), muy famoso, entre otras cosas, porque aparece en la película “El hombre de la pistola de oro”(1974) de James Bond (si mal no recuerdo).















Y una de las imágenes que se quedarán para siempre en mi mente es la del majestuoso JUNCO, el barco tradicional. Su silueta, que nos traslada a tiempos muy remotos, recortada sobre un fondo de edificios inmensos es indescritible, al igual que su belleza. No sé, parecerá una tontería, pero me transmitió serenidad, calma, belleza. Creo que es el barco más lindo que he visto en mi vida.















Otra cosa que abunda en HK son los TEMPLOS. Visitamos algunos de ellos y participamos de alguna de las ofrendas. Al contrario de lo que sucede en las iglesias (especialmente las protestantes, que de tan minimalistas apenas tienen nada), estos templos parecen berbenas: el rojo es el color rey y los dorados y las ofrendas. Con la vida tan ajetreada que llevan estos chinos, no les ha quedado otra opción que poner mini-templos o pequeños santuarios o no sé bien cómo llamarles, por las calles. Y no es raro ver a la “hora del bocadillo” algunas personas pararse delante de ellos y rezar y hacer esas simpáticas reverencias mientras tanto. Y como siempre, poderoso caballero es don dinero y no sólo de fe vive el hombre, menos aún los curas o religiosos sean del dios que sean, así que había todo un “merchandising” en el que la gente compra papeles con figura de cosas (coches, móviles, ordenadores etc) para ofrecerlos al dios. Papelito en mano y mientras hacen sus reverencias (creo recordar que eran tres) con sus palitos encendidos entre las manos. Después entregan esos papeles a un bombero que tiene la función de echarlos a una inmensa incineradora para que, supongo, quemándose sus humos eleven las plegarias, que éstas llegen al destinatario y éste tenga a bien cumplir lo que se le está pidiendo. Y no penséis que el hombre va papelito a papelito, no, no, paladas y paladas de papel iban a parar a la “boca de fuego”.



























Yo, que me distingo por estar siempre haciendo el bien (o lo pretendo, lo que es igual de importante), hice allí mi buena obra del mes, al encontrarme un billetero bien cargadito y devolvérselo (íntegro, of course) a su legítimo propietario. A ver si Buda me recompensa de una vez, que todavía estoy esperando.


A STANLEY llegamos gracias a un fantástico omnibús de esos de dos plantas y la segunda descapotables desde donde ir observando el paisaje mientras te sientes en una especie de montaña rusa sube y baja, baja y sube. Stanley es un pueblo costero con un fuerte acento inglés donde puedes encontrarte cervecerías y pubs al más puro estilo británico. Aquí nos encontramos muchísimos más occidentales, más turistas y menos orientales. En un mercado del que ya os he hablado, nos compramos unos kimonos (qué monos) y unas sandalias para mis maltrechos pies (creo que todavía me duelen de lo que anduvimos por esas tierras de Buda!).


Y hasta aquí mis (nuestros) recuerdos de Hong Kong. Si algún día, tal y como quiere el Costillo, volvemos, prometo llevarme (esta vez sí) cámara digital y hacer mejores fotos y deleitaros y/o aburriros, según gustos, con ellas.

9 comentarios:

Laura dijo...

Me ha encantado la crónica, te podías ganar la vida con ello, de verdad. No sé si algún día iré a HK (pa mi que no), pero si voy me imprimo tu blog y me ahorro un pastón en guías.

Thiago dijo...

Bueno, pues nada, ya conozco mucho mejor el Oriente gracias a tus descripciones. jajaj

Sabes, al fin y al cabo no somos tan distintos... YO en el cole de peke que era de monjas tb. en el mes de mayo, haciamos una hoguera en el patio y le tirabamos a la virgen unos papelitos con nuestros deseos, jaajaj ¡Ya ves!

Decir que ahora quemaría el colegio es un poco fuerte y ya es tarde, jajajaa.

Hoy vine mas tarde a tu blog, pero no me diga porque, he ido empezando de atraas para adelante y acabo de aterrizar por aqui, en Honk Kong, jaaja

Bueno, y a dónde vamos a viajar el próximo post? que yo ya sabes que me reservo un asiento de primera clase, jajaaj

Bezos, sayonara...(uy no, que esto es japonés, jajaja).

BIRA dijo...

Gracias, Laura. No desanimes, yo nunca había pensado poner pies en HK, y ya ves.

Iago, cielo, eres bien recibido a cualquier hora. No sé de qué irá el próximo post, porque ando como el tiempo: nublada, casi tirando a gris total. Ya veremos, que viajes hechos quedan todavía algunos por contar.

Un besote para cada uno y buen finde!

Thiago dijo...

Cari, vas a publicar hoy? Me voy ahora que tengo partido en Segovia. Estaré ausente hasta entrada la tarde. Un bezo.

Carabiru dijo...

Alaaaaaaa! qué envidia!
Me los acabo de leer del tirón los tres últimos, y vaya, que he flipado, jejeje.

Salu2

:)

Di dijo...

Qué gracia me ha hecho lo del chino! jajaja yo creo que en tu lugar me hubiera puesto a llorar! Tener una amiga como tú es una suerte, con todo lo que viajas puedes traer gangas de todos sitios, ipods, cámaras digitales, ropa de marca... Estoy por mudarme a Utrecht!
Saludos!!

BIRA dijo...

Ay, Di, ganas me dieron, no creas. Ahora lo recordamos y nos reímos, pero el "cague" fue de los que hacen época.

miguel dijo...

Jo, que envidia, la verdad es que conocer Oriente siempre ha sido uno de mis objeitvos. Japon, China... tiene que ser interesante...
A ver si en los próximos años ahorro algo de dinerillo y me voy para allá.

Buen blog ^^ enhorabuena

BIRA dijo...

Bienvenido, Miguel! Gracias por pasar y comentar.

Hombre, más que dar envidia pretendo enseñar algunos lugares que he visitado... a ver si os animais.

Un beso.