martes, 10 de marzo de 2009

Todo tiene su fin

Tras un día agotador, recorriendo los lugares dignos de ver en Mombasa, llegaron otros en los que lo único que hicimos fue disfrutar del sol y de la playa, de las fantásticas comidas en los restaurantes del resort y las alucinantes cenas de Dorkas. Los diecisiete días previos nos dejaron realmente agotados, fueron tantas las sensaciones que vivimos que necesitábamos un kitkat y el Pinewood resultó el lugar ideal para tenerlo. A pesar de seguir madrugando cada día, aunque menos que cuando salíamos de game drive, porque el Costillo es de los que piensan que levantarse a las siete no es madrugar. Desayunar como reyes disfrutando de la compañía de Ginger, o partiéndonos de risa con sus intentos frustrados de cazar algún pajarillo, que ya estábamos viendo cuándo un día caía al agua. Tomarnos cafetines en alguna de las terrazas del resort, aunque solíamos elegir siempre la misma, una que estaba rodeada de una especie de lago en la que cientos de pajarillos se dedicaban hora tras hora a construir sus casitas. Qué arquitectos están hechos! Era un gustazo verles buscar el material que más tarde formaría parte de su hogar. Las filigranas que hacían para colocar la ramita en el sitio justo y lo precioso del resultado. Me quedé con ganas de traerme alguna bolita para el árbol de navidad, pero claro, tampoco era plan dejar sin vivienda a trabajadores tan esforzados como ellos.



























Mientras nosotros nos dedicábamos a admirar su laboriosidad y a hacerles fotos, Ginger se relamía los bigotes y asumaba su cabecita por la barandilla, intentando alcanzar con sus garras a alguno de los “obreros”. Afortunadamente no lo consiguió! En el centro del agua había una gran tinaja de terracota en la que, según pudimos observar, los camareros del hotel colocaban comida para los pajarillos (sería para ahorrarles el trabajo de buscarla, que ya tenían bastante con las construir sus casitas). Pero nos preguntábamos una y otra vez cómo harían llegar la comida hasta allí, pues era inaccesible desde cualquier orilla. Una mañana un camarero despejó el misterio: se colocaba en la barandilla y desde allí, uno a uno, iba lanzando los trozos de pan... y así hasta vaciar un saco! No todos caían en la tinaja, pero su puntería nos dejó alucinados, pues pocos tiros falló. También comprendimos el porqué estaba en el medio del agua: ni monos ni gatos podían acceder a esas viandas, que eran exclusivamente para los pájaros.














El mayor problema que tuvimos esos días era decidir si nos tirábamos a la bartola en las tumbonas de la piscina o en las de la playa. Eso es vida y lo demás cuentos! En la playa estaban los temidos beach boys. Que al contrario de lo que pueda parecer, son hombres la mar de tranquilos, aunque un pelín pesados, todo hay que decirlo, que se dedican a interrumpir tus paseos para intentar venderte lo que sea. Un grupo de ellos incluso tenían su taller sobre la arena y al final decidimos que ellos también tienen que comer, así que nos fuimos hasta allí y les encargamos unos llaveritos de ébano, con las figuras de diferentes animales y el nombre de los destinatarios. Un souvenir original y personalizado que llevaríamos para algunas de las personas importantes de nuestras vidas. También aprovechamos para terminar de leer los libros que habíamos llevado y otros que tenían en la biblioteca del hotel. Comer como cerdines y esperar a la hora de la cena como el que espera alcanzar la gloria. Amén.

Dorkas nos sorprendió cada día con sus platos, con su ternura. Día a día fuimos conociendo algo de su historia. Estaba casada y tenía tres hijos, más otros dos o tres, ya no recuerdo, de una de sus hermanas, de los que se hacía cargo ella pues su hermana había fallecido. Cuando preparamos el viaje decidimos comprar mucha ropa con la idea de usarla esos días y después dejarla allí, dársela a alguien que pudiera aprovecharla. Dorkas nos pareció la persona ideal. Y no nos equivocamos. Habíamos enviado todo a la lavandería y cuando llegó, tras preparar las bolsas con la ropa de hombre y de mujer, cepillos de dientes (nuevos, of course) y otros productos que no habíamos utilizado o cuyos botes estaban prácticamente completos, le dijimos que aquello era para ella, para sus hijos, para sus sobrinos. No sabía qué decir la pobre. Las lágrimas amenazaban con inundar sus ojos... y los nuestros. Nos pidió un favor más: deberíamos hacer una lista de todas las cosas que le habíamos dado, porque si el vigilante la veía salir con esas cosas, podría tener un problema. Nos pareció indignante, así que el Costillo se puso manos a la obra e hizo una lista completa y descriptiva del contenido de las bolsas, señalando además su nombre, el número de habitación y dejando bien claro que él le había dado esas cosas a Dorkas. Cuando le dio el papel a Dorkas le dijo que si había algún problema no dudase en hacernos llamar, y que nosotros iríamos a hablar con el vigilante para aclarar cualquier duda. Nos contó que aunque los visitantes suelen dejar alguna propina, no suelen regalar otras cosas, y nos volvió a dar mil veces las gracias. Cuando le dimos la propina, sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas. Nosotros sólo fuimos capaces de darle las gracias por lo bien que nos había tratado, por lo rico que estaba todo, y decirle que si alguna vez volvíamos queríamos que fuese ella nuestra cocinera!!


Aparte de degustar batidos riquísimos en el bar de la piscina y de tomar el sol como lagartos, el Costillo todavía guardaba una sorpresa para mí: un masaje en el spa que me dejó como nueva y me hizo sentir como una reina, rodeada de flores y aceites, de olores superagradables y de unas manos expertas que masajearon mi cuerpo desde el pelo hasta la punta del pie. Todavía me estremezco de gusto, oiga! Tras las cenas solíamos acudir al bar de la playa, para tomarnos unos copazos y disfrutar del sonido del mar o de las canciones keniatas (para turistas, añado), que conseguían meterse en tu cabeza como una cantinela sin fin. Y las tardes, tras la ducha y a la espera de la cena, las dedicábamos a reirnos con los monos que venían hasta nuestro jardín. Qué panda de mamarrachos!! Nos habían advertido de que cerrásemos bien las puertas, pues en cuanto ven una abierta intentan entrar para llevarse lo primero que les llame la atención. Pudimos comprobarlo por nosotros mismos. Sin el menor reparo, en cuanto veían que la puerta estaba un centímetro abierta, allá que se iban. Afortunadamente ni consiguieron entrar ni se llevaron nada, pero nos proporcionaron unas buenas carcajadas. Al principio eran muy tímidos y no se acercaban. Nos observaban desde el gran árbol que estaba en medio del jardín y saltaban de un lado a otro como si estuvieran poseídos por Belcebú. Entonces recordé que en el fondo de alguna de las maletas había una lata de pringles. Fui a por ellas y empecé a colocarlas sobre la mesa. Ellos no apartaban sus ojitos de mí y el Costillo, que una vez tuvo un mono y sabe de lo que son capaces, me decía que dejase de hacer el garrulo que me iban a dar un mordisco que me iban a dejar tiesa. Como casi siempre, no le hice caso, y seguí a lo mío. Él a una cierta distancia (dicen que el gato escaldado del agua fría escapa, no?), eso sí, cámara en mano. Y los monitos que venían a por las patatas con un descaro alucinante. Primero cogían una y corrían a comérsela lejos de mi alcance (pensarían que yo iba a tocarlos, ilusos!!), pero después el más listo de todos nos dejó con la boca abierta, porque llegó a la mesa, se sentó encima y empezó a comerse las patatas una por una, eso sí, sin quitarnos los ojos de encima. Las mamás mono deben educar muy bien a sus hijos, porque cada una que cogía primero la limpiaba muy requetebien por ambos lados y después se la comía. De verdad que nos hicimos unas risas tremendas.























(he intentado subir un vídeo de los monitos, pero blogger está perruno y no me deja)


Pero todo tiene su fin y llegó el día en que debíamos regresar a Amsterdam. Los de la agencia vinieron a buscarnos al hotel y nos llevaron hasta el aeropuerto de Mombasa. Desde allí volaríamos hasta Nairobi y desde allí a Schipol. El aeropuerto de Mombasa es pequeño y para poder fumar tienes que andar algo así como kilómetro y medio (fuera del edificio, claro). El de Nairobi es caótico total y las tiendas nos recordaron más a los zocos que a las que se suelen ver en estos lugares. Hicimos las últimas compras de última hora (tabaco, botellica de amarula y alguna cosilla más) y nos preparamos para un largo viaje que nos llevaría de vuelta a casa. Eso sí, no sin antes prometernos que algún día volveríamos!!


NOTA.- Termina aquí el relato de nuestra aventura africana. Le doy las gracias al Costillo por haberme regalado una experiencia inolvidable y por dejarme usar sus fotos para acompañar mis relatos. Al cielo por no tener que interrumpir el viaje (que no las tenía yo todas conmigo), a mi Hermanísimo y mi Cuñá por estar siempre atentos a mis Papis, a cada una de las personas que hicieron posible esta aventura (sí, incluido William). También quiero agradecer a todos y cada uno de los que por aquí habéis pasado vuestra presencia, vuestra paciencia y los comentarios que habeis hecho a un viaje que más bien parecía la historia interminable. Espero que, al menos en alguna ocasión, hayáis podido disfrutar tanto del viaje como lo hicimos nosotros. Gracias!!

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Día trece, aquí y aquí.
Día catorce, aquí , aquí , aquí y aquí.
Día quince, aquí. Día dieciseis, aquí. Día diecisiete, aquí, aquí , aquí y aquí.

31 comentarios:

Thiago dijo...

y ahora qué vamos a hacer sin África? jaja. Ya lo vamos a echar de menos....

Relamente fantástico y las fotos geniales, las de los pájaros son preciosas y a los monos para parece humanos solo les falta una cosa: Escribir un blog!

Beuno, solo me resta agradecer a Costillo que me haya llevado a Africa tb. aunque no me haya pagado el spa, jajaja

Bezos

yoyoyo dijo...

gracias por el relato y las fotos que son maravillosas

anselmo dijo...

Es de ensueño, cagontó. Que buen detalle tuvísteis con la mujer, sois geniales.
Me hace gracia que al final hagas agradecimientos, como en los libros XD.
Un saludo, lo bueno se acaba.

Chicho dijo...

que zuzto...pensé que cerrabas el blog..
Precioso tu viaje y tus relatos..

Di dijo...

Hola! hale ahora a hacer otro para que nos lo cuentes! Espero que no te pase lo que a mi que ando más perra que una manta y no escribo nadaaaaaa! Saludos!!

Stanley Kowalski dijo...

No hay palabras para describir tanta belleza! Me encantan las fotografías, son increíbles!
No soy envidioso, pero como me hubiera gustado ir!!!!!

BESOS

kuoremio07@gmail.com.ar dijo...

Que bellos lugares me has mostrado y tu que vacaciones te has pasado en ese hermoso lugar, disfrutando del paisaje y sus aves! Simplemente bello! Besos

anapedraza dijo...

Las gracias te las doy a ti, Bira. He disfrutado muchísimo leyendo vuestro viaje a África. ¡Muchísimo!

Chica, no dejes escapar a ese pedazo de hombre que es El Costillo. Te tiene en el cielo, eso es que te quiere mucho.

Si encima es como los holandeses que conozco, seguro que presumes de tiarrón por donde quieras que vayas.

¡Un besote1

MIGUEL

Stanley Kowalski dijo...

Gracias Bira por el comentario, siempre tan generosa.

besos

Carabiru dijo...

:)

Qué buen viaje!! qué envidiaca! (pero de la buena, eh??)

Muchas gracias por compartirlo.

BIRA dijo...

THIAGO, cari, no desesperes, que seguro alguno de más de África caerá, jajaja. Hay monos que escriben blogs... yo soy una. No te habías dado cuenta :p

YOYOYO, ha sido un placer volver a vivir el viaje para compartirlo, por escrito, de nuevo con el Costillo y con todos vosotros.

Besos!

BIRA dijo...

ANSELMO, gracias, roulo. Seguro alguno se me quedó en el tintero, pero no podía dejar pasar la oportunidad de daros las gracias.

CHICHO, no, no, no. De momento tenéis Bira para rato!

DI, reaparecida!! Cómo se te echa de menos perraca, a ti a la Difamily y todas tus historias. El próximo viaje será en solitario, a un lugar menos exótico pero infinitamente más querido. Claro que las crónicas me las dejo para mí!

Bicos!

BIRA dijo...

STANLEY, gracias! Cierto es que en muchas ocasiones me costó muchísimo encontrar las palabras para describir lo que habíamos visto y vivido. Ojalá tuviera las dotes de una gran escritora para poder haceros llegar cada segundo, pero bueno, lo he intentado.

KUOREMIO, junto con las de Egipto, estas vacaciones han pasado a ser mis favoritas. No sabría con cuál quedarme si tuviera que elegir de nuevo uno de esos destinos. Aunque creo que el Costillo lo hará por mí...

Besotes

BIRA dijo...

ANAPEDRAZA, cómo se nota que es un hombre el que escribe!! No sería el Costillo quien no tendría que dejar escapar una joya (en bruto, eso sí) como yo? :P

CARABIRU, te confieso que volviendo a leer los post yo también siento envidia, y nada sana. Quisiera estar otra vez allí.

Biquiños

BIRA dijo...

Muchas gracias a todos por pasar, por comentar, por la paciencia infinita que habéis demostrado a lo largo de un viaje que parecía la historia interminable. Hasta yo pensé que no sería capaz de terminar de relatar todas nuestras aventuras. Queda alguna cosilla por ahí, que quizás, leereis en unos días. Besos!!

La chica de ayer dijo...

Una sugerencia: por qué no pones todas las fotos del viaje en una presentación para que podamos disfrutar de ellas?????

BIRA dijo...

LA CHICA, lo haría gustosa si supiera hacerlo, pero con la informática soy pez total. Por otra parte, del viaje regresamos con casi 4.000 fotos y subirlas todas a algún sitio (partiendo de que no sé subirlas) me parece pelín tostón. Eso sí, el que se venga por Utrecht, que avise, que quedamos y le muestro el libro que hicimos con ellas!

Besos.

Stanley Kowalski dijo...

Gracias Bira, que hermoso comentario me dejaste, sos muy generosa.

BESOS

Thiago dijo...

Ay, cari, tengo un cabreo hoy con el ridículo del Madrid ayer....

Ains, perdona, pero tenía que decirselo a alguien que me entiende....

Bezos

Thiago dijo...

Bira, vuelvo por aquí, pq eres única. Eres de las poquitas que se pasaron por el blog de Ragofer, que fue BLOG PLATEADO. Muchas gracias.

Viste la ilusión que le ha hecho? Y la verdad no es pq sea ciego, pero cuenta todo con un cariño y una naturalidad sin hacer bandera de su ceguera, que me conmueve.... Me ha hecho llorar el post de agradecimiento que no te imaginas...¿soy un moñas? No sé, quería desahogarme con alguien que me entiende, y siempre está a mi lado.

Bezos.

gaysinley dijo...

Hola cielo, como estás?... Ains me ha entrado una ternura y una paz viendo estas magníficas fotos, bueno la primera del mar es idílica total.

Bueno, después de este paréntesis granaino, informarte que las cosas van muy bien, aunque nos estamos conociendo aún... pero ha sido un finde maravilloso!

Un besazo. Alber

anapedraza dijo...

Venía a desearte un excelente fin de semana.

¡Un besote!

MIGUEL

Thiago dijo...

Cari, espero que el fin del viaje no sea el final del blog? Te veo deanimada y desenccantada... Te has quedado ocmo vacía depues de soltar todo... Es como si acabaras una misión, una promesa al Costillo de escribirlo...

Tu madre bien? Bezos.

Javi dijo...

Pues nada a hacer otro megaviaje y nos lo cuentas con todo detalle. Ya que yo soy muy perro para contar los mios, disfrutaremos con los tuyos.

noelia dijo...

la verdad e que si todo tiene su fin y da pena que se acabe, sobre todo viajes como estos porqe piensasd ahora uelta a la rutina bufff con lo bien que esaba yo de vacaciones!! un besiny buen finde cielo

Daisy dijo...

¡hola! El otro día pasé del blog de Vivian al tuyo... le eché una ojeada y como tenía prisa lo dejé para otro rato...

Me gusta viajar, mi gran ilusión es ir a SurÁfrica, creo que no lo voy a conseguir, y te agradezco muchisimo haberte leído este último capítulo de tu viaje que me ha resultado de lo más ameno.

Iré de atrás adelante, no te preocupes lo hago con frecuencia, pero voy a leermelo entero

BIRA dijo...

DAISY, bienvenida! Estás en tu casa, y viniendo de lo de Vivian, todavía más! Espero que disfrutes del viaje tanto como lo hicimos nosotros, aunque te deseo paciencia infinita, pues me ha quedado “un poco” largo. El hermanoCostillo estuvo este mes en Sudáfrica y no le han quedado ganas de volver. Pero bueno, esa es otra historia! Desde luego Tanzania y Kenia te las recomiendo. Besos.

NOE, nunca termino de acostumbrarme a que las cosas que me gustan tengan que llegar a su fin. Por qué? Pero bueno, supongo que no queda otra. Besos, linda!

JAVI, el siguiente megaviaje se hará esperar, aunque seguro que hay algún viaje, a secas, por medio.

BIRA dijo...

IAGO, te he dicho alguna vez que te quiero?

ANAPEDRAZA, gracias, aunque con mucho retraso, también para vosotros!

GAYSINLEY, si he sido capaz de transmitirte la ternura y paz que yo no tengo, me doy por satisfecha. Me alegro muchísimo de que, aunque pasito a pasito, las cosas vayan por buen camino. Te lo mereces! Besotes!

Vivian dijo...

Ay Bira
No sé si es que sabía que se terminaba, pero esta es la parte más linda de todo lo que has contado. Creo que soy una sensible de m… porque leía la despedida con Dorkas y se me llenaron los ojos de lágrimas, te juro, no es comentario de blog. Tal vez sea por las veces que viví algo similar en Cuba cuando se iban los turistas (o pacientes) de la clínica donde yo trabajaba y entonces pasaba por su misma situación humillante; pero me ponía feliz, como debió estarlo ella; sólo el que ha vivido algo así, es capaz de imaginar la magnitud de ese momento. Te puedo asegurar que ella jamás se olvidará.
(A la mierda que me estoy poniendo triste)
Mejor cambio de tema.
La foto del pajarito que se está cayendo (en sí se estaba tratando de agarrar) es GENIAL. Qué buena está. En sí todas, pero esa me ha encantado.
Espero te portes bien para que tu Costillin te regale otro viaje de estos. ¿No tienes un cuñado soltero, o divorciado? Juasssssssssssssss
En fin, que ha sido un placer acompañarte en esta peripecia, y una envidia no haber ido (Nada de sana, ehhh)
Te quiero pescadilla.

Vivian dijo...

Ay, Mira a Daisy por donde anda! Pobre, cuando termine de leer todo lo que has escrito...¡Necesitará terapia! jiji
(Broma)
Es una divina, te encantará.

Joha Zuluaga dijo...

Hermoso lugar!......Es simplemenete fantastico!....te invito a conocer mi blog...un abrazo!